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martes, 22 de agosto de 2023
martes, 15 de agosto de 2023
En memoria de Agustín González Acilu
Ha fallecido Agustín González Acilu, gran compositor e inolvidable amigo.
Nos queda su recuerdo y su obra.
jueves, 12 de enero de 2012
Teresa Catalán: de la vida y otras músicas
domingo, 2 de octubre de 2011
Madrid
Carlos, además de un excelente compositor, es un gran amigo y una de las personas más queridas del mundo musical español.
Y antes de volver a casa, un café pausado con Teresa Catalán, lleno de música y cariño.
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domingo, 19 de junio de 2011
Madrid
Con Teresa Catalán y Cecilia Esparza
Con Carme Fernández-Vidal y Dolores Serrano
Con José-María Goicoechea
Con Claudio Prieto, Agustín Maruri y Elena Sánchez Ramos (viuda de Delfín Colomé)
Con Patxi Larrañaga
Con Agustín González Acilu
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lunes, 31 de mayo de 2010
Soledad sonora
Mi hermana Alicia ha encontrado una carpeta mía llena de recortes y papeles. Entre ellos, el texto que leí en la presentación de Soledad sonora:He tenido la suerte de trabajar con muchos compositores sus propias obras. Ese es uno de los mayores atractivos de la música contemporánea. Pedro Aizpurua es, sin duda, un caso especial por muchas razones. Especial porque no tengo memoria de mí mismo sin que pueda recordar, de alguna manera, su presencia. En Medina de Rioseco, siendo aún niño, le escuché, justo a su lado, tocar en el órgano de Santa María. Le escuchaba, como digo, esas músicas que podían ser de Cabezón, de Correa de Arauxo, de Cabanilles. En ese mismo instrumento habían tocado mi bisabuelo, mi abuelo Pablo y sus hermanos, y era casi una obligación familiar quererlo y tocarlo. Y en él comenzaba yo, más que a tocar, a solfear con los dedos. Pues bien, allí estaba Pedro Aizpurua, que por entonces era director del Conservatorio de Valladolid, un cargo que a mí, en aquellos años, como niño fascinado por la música, me parecía mucho más importante que el de presidente de los Estados Unidos.
Pedro me examinó muchas veces en el Conservatorio, algunas de ellas con Ángeles Porres, así que verlos juntos, sentados como ahora, detrás de una mesa, me predispone a cierto nerviosismo, como el que suscitaba la visión de los retratos de Schubert y Wagner que te recibían en el Conservatorio, cuando estaba en el Hospital Viejo. Había rincones del edificio que resultaban siniestros, sobre todo en la época invernal. Miguel Frechilla, antes de alguna clase de música de cámara, me señaló uno de ellos, diciéndome con un gesto de terror: "Mira, Diego, este lateral es idéntico al de la casa de Psicosis." Frechilla era, de natural, exagerado, pero en la temporada de exámenes parecía que su descripción se ajustaba minuciosamente a la realidad.
Dice Agustín González Acilu que la primera acción del tiempo consiste en ablandar. En esa conversación se refería a la agresividad mayor o menor de diversos procedimientos musicales, aunque también sirve para el recuerdo en general. Hoy no puedo ver ese edificio sin sentir cierta melancolía, no por el edificio mismo, sino por todo lo que allí vivimos, las personas que estaban y ya se han jubilado, o las personas que estaban y ya no están en ninguna parte.
Pedro me examinó muchas veces en el Conservatorio, algunas de ellas con Ángeles Porres, así que verlos juntos, sentados como ahora, detrás de una mesa, me predispone a cierto nerviosismo, como el que suscitaba la visión de los retratos de Schubert y Wagner que te recibían en el Conservatorio, cuando estaba en el Hospital Viejo. Había rincones del edificio que resultaban siniestros, sobre todo en la época invernal. Miguel Frechilla, antes de alguna clase de música de cámara, me señaló uno de ellos, diciéndome con un gesto de terror: "Mira, Diego, este lateral es idéntico al de la casa de Psicosis." Frechilla era, de natural, exagerado, pero en la temporada de exámenes parecía que su descripción se ajustaba minuciosamente a la realidad.
Dice Agustín González Acilu que la primera acción del tiempo consiste en ablandar. En esa conversación se refería a la agresividad mayor o menor de diversos procedimientos musicales, aunque también sirve para el recuerdo en general. Hoy no puedo ver ese edificio sin sentir cierta melancolía, no por el edificio mismo, sino por todo lo que allí vivimos, las personas que estaban y ya se han jubilado, o las personas que estaban y ya no están en ninguna parte.
Miguel Frechilla me mostró la primera partitura con notación no convencional que vi en mi vida. Era 2 F-Z, de Aizpurua, basada en un estudio fonológico de los nombres Frechilla y Zuloaga, el dúo pianístico al que está dedicada, y que interpretaron en numerosos países, de Rusia a los Estados Unidos. Cuando ingresé en la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, decidí que el tema de mi discurso sería la creación musical contemporánea, centrada en la obra de Pedro Aizpurua, sin olvidarme de su trabajo docente. Pedro es un maestro de espíritu socrático. En sus clases nunca pudimos observar el absurdo dogmatismo que suele maquillar el desconocimiento de quien lo practica con abundante insistencia. Esa rigidez conceptual oculta inseguridad y, en muchas ocasiones, pura y simple ineptitud: miedo a profundizar, a moverse por terrenos que no son fácilmente demostrables, por razonamientos que no conducen a certezas absolutas. Dentro del máximo rigor técnico en lo que debe tenerlo, las clases de Pedro estaban presididas por un sano y profundo aire de libertad, que beneficia -tanto como perjudica lo contrario- la formación y la propia independencia del alumno. Para Aizpurua, la música posee un mensaje maravilloso, y no comprende a quienes lo utilizan como podio para obtener beneficios particulares. Lo dice tras haberlo puesto en práctica a lo largo de toda su vida, pues hay quien afirma poseer estos valores, sin duda escasos, para esconder un desmesurado y neurótico deseo de protagonismo.
Una personalidad con estas cualidades es perjudicial para la difusión de sus obras, pues no puede -ni siquiera lo intenta- traspasar el denso y desmesurado tejido mercantil que condiciona las directrices de los organismos encargados de la difusión cultural. Si observamos quiénes son los autores más interpretados actualmente, comprobaremos, entre muchas más, dos cosas: la primera es que incluso los más difundidos, lo son muy poco y, la segunda, que algunos de tos que pasarán a la historia de la música de nuestro país, están reducidos casi al ostracismo y, por el contrario, varios de los que representan a España en festivales, conciertos y ciclos monográficos, carecen de conocimientos musicales serios, que suplen con una cínica retórica, convirtiendo en objeto de más interés los comentarios a una obra que la propia obra en sí misma. Al margen de todo esto, Aizpurua es un creador que camina siempre hacia adelante. Lo que está hecho le sirve como punto de partida. En sus "Divagaciones sobre una Cantata", Pedro afirma que "el hecho creador emerge misterioso desde el subsuelo humano y del inconsciente, para posteriormente intentar ordenarlo de manera racional. No menos misterioso resulta por parte del oyente, cuya escucha recorre el camino inverso".
Ese misterioso proceso que relataba Aizpurua podemos encontrarlo en unas palabras de Martin Heidegger: "El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno puede ser sin el otro. Pero ninguno de los dos soporta al otro por separado. El artista y la obra son en sí mismos y recíprocamente por medio de un tercero que viene a ser lo primero, aquello donde el artista y la obra reciben sus nombres: el arte".
Este disco contiene toda la obra para piano de Aizpurua, y es una muestra de su estética y su escritura como objetivación de la corriente que fluye desde ese subsuelo humano que él menciona. Se trata de un compositor sin prejuicios, libre, de inagotable curiosidad y que tiene detrás el conocimiento de la historia que no puede olvidarse ni, mucho menos, despreciarse. Por ello, hay en Resonancias y Clusteriana Didakus una base de antífonas gregorianas, a la vez que en el Homenaje musical al silencio hay una síntesis de elementos característicos que abarcan desde el canto gregoriano a la electroacústica. Eso lo integra a su lenguaje de un modo coherente: la música de Pedro es muy personal, inconfundible, a través de la organización y la estructura, un sentido formal en el que incorpora, sorprendentemente, incluso el silencio prolongado.
Un disco no es sólo un soporte del sonido, es también un objeto. Por tanto, cuando pensamos en su diseño, no dudamos en que estuviera a cargo de Jesús Capa. Primero, porque es un pintor excelente; después, porque está ligado a la obra de Aizpurua, ya que siempre que he tocado el Homenaje musical al silencio, ha sido con la compañía de cuatro de sus obras en el escenario. Y ha influido en el resultado final de la grabación de esta obra, por lo siguiente: el efecto que Aizpurua quería conseguir con los silencios hacían que éstos variasen de duración entre la interpretación en directo y la grabada. Era necesario menos tiempo en la versión discográfica y no solamente porque no se estuviera en un lugar público, viendo a un pianista permanecer en silencio; también se debe, en mi opinión, a la ausencia de los cuadros de Capa, a su conmovedora serenidad que acortaba el silencio a través de la mirada. Gracias, por tanto, a Jesús Capa. Gracias a Several Records y a Armando Fernández por la alegría de la grabación, gracias a Caja España por la generosa hospitalidad de siempre.
Quiero dar las gracias a Ángeles Porres. Angelines es el músico profesional que, en España, ocupa el más importante cargo estrictamente político. Y el problema que tiene en los agradecimientos es el de ser concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valladolid, porque todo lo que yo diga puede ser interpretado como un gesto de vulgar adulación. Pero yo quería a Angelines antes de que ocupara un cargo público, y la seguiré queriendo cuando deje de ejercerlo. Ella ha sido la impulsora de este disco, la que lo ha alentado desde el primer momento. Me gusta pensar que este disco es de los tres. Para que hoy estemos celebrando esta presentación han sido imprescindibles Pedro y Angelines, el pianista, sin embargo, podría haber sido otro.
Por último, gracias a Pedro por su música, por su amistad: ambas se mezclan en este disco. Ha sido para mí verdaderamente emocionante poder grabarlo y entrar una vez más en estas músicas, en la belleza de todo aquello que no puede permanecer en silencio porque el arte surge de una necesidad interior, como escribió Kandinsky, y esa necesidad es, en su esencia, irrefrenable. Un acto maravilloso que es una muestra de amor y de consuelo.
Una personalidad con estas cualidades es perjudicial para la difusión de sus obras, pues no puede -ni siquiera lo intenta- traspasar el denso y desmesurado tejido mercantil que condiciona las directrices de los organismos encargados de la difusión cultural. Si observamos quiénes son los autores más interpretados actualmente, comprobaremos, entre muchas más, dos cosas: la primera es que incluso los más difundidos, lo son muy poco y, la segunda, que algunos de tos que pasarán a la historia de la música de nuestro país, están reducidos casi al ostracismo y, por el contrario, varios de los que representan a España en festivales, conciertos y ciclos monográficos, carecen de conocimientos musicales serios, que suplen con una cínica retórica, convirtiendo en objeto de más interés los comentarios a una obra que la propia obra en sí misma. Al margen de todo esto, Aizpurua es un creador que camina siempre hacia adelante. Lo que está hecho le sirve como punto de partida. En sus "Divagaciones sobre una Cantata", Pedro afirma que "el hecho creador emerge misterioso desde el subsuelo humano y del inconsciente, para posteriormente intentar ordenarlo de manera racional. No menos misterioso resulta por parte del oyente, cuya escucha recorre el camino inverso".
Ese misterioso proceso que relataba Aizpurua podemos encontrarlo en unas palabras de Martin Heidegger: "El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno puede ser sin el otro. Pero ninguno de los dos soporta al otro por separado. El artista y la obra son en sí mismos y recíprocamente por medio de un tercero que viene a ser lo primero, aquello donde el artista y la obra reciben sus nombres: el arte".
Este disco contiene toda la obra para piano de Aizpurua, y es una muestra de su estética y su escritura como objetivación de la corriente que fluye desde ese subsuelo humano que él menciona. Se trata de un compositor sin prejuicios, libre, de inagotable curiosidad y que tiene detrás el conocimiento de la historia que no puede olvidarse ni, mucho menos, despreciarse. Por ello, hay en Resonancias y Clusteriana Didakus una base de antífonas gregorianas, a la vez que en el Homenaje musical al silencio hay una síntesis de elementos característicos que abarcan desde el canto gregoriano a la electroacústica. Eso lo integra a su lenguaje de un modo coherente: la música de Pedro es muy personal, inconfundible, a través de la organización y la estructura, un sentido formal en el que incorpora, sorprendentemente, incluso el silencio prolongado.
Un disco no es sólo un soporte del sonido, es también un objeto. Por tanto, cuando pensamos en su diseño, no dudamos en que estuviera a cargo de Jesús Capa. Primero, porque es un pintor excelente; después, porque está ligado a la obra de Aizpurua, ya que siempre que he tocado el Homenaje musical al silencio, ha sido con la compañía de cuatro de sus obras en el escenario. Y ha influido en el resultado final de la grabación de esta obra, por lo siguiente: el efecto que Aizpurua quería conseguir con los silencios hacían que éstos variasen de duración entre la interpretación en directo y la grabada. Era necesario menos tiempo en la versión discográfica y no solamente porque no se estuviera en un lugar público, viendo a un pianista permanecer en silencio; también se debe, en mi opinión, a la ausencia de los cuadros de Capa, a su conmovedora serenidad que acortaba el silencio a través de la mirada. Gracias, por tanto, a Jesús Capa. Gracias a Several Records y a Armando Fernández por la alegría de la grabación, gracias a Caja España por la generosa hospitalidad de siempre.
Quiero dar las gracias a Ángeles Porres. Angelines es el músico profesional que, en España, ocupa el más importante cargo estrictamente político. Y el problema que tiene en los agradecimientos es el de ser concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valladolid, porque todo lo que yo diga puede ser interpretado como un gesto de vulgar adulación. Pero yo quería a Angelines antes de que ocupara un cargo público, y la seguiré queriendo cuando deje de ejercerlo. Ella ha sido la impulsora de este disco, la que lo ha alentado desde el primer momento. Me gusta pensar que este disco es de los tres. Para que hoy estemos celebrando esta presentación han sido imprescindibles Pedro y Angelines, el pianista, sin embargo, podría haber sido otro.
Por último, gracias a Pedro por su música, por su amistad: ambas se mezclan en este disco. Ha sido para mí verdaderamente emocionante poder grabarlo y entrar una vez más en estas músicas, en la belleza de todo aquello que no puede permanecer en silencio porque el arte surge de una necesidad interior, como escribió Kandinsky, y esa necesidad es, en su esencia, irrefrenable. Un acto maravilloso que es una muestra de amor y de consuelo.
domingo, 15 de noviembre de 2009
La Coruña
He dado un concierto en La Coruña dentro del ciclo El oído contemporáneo. Con las piezas de Mercedes Zavala y Javier Jacinto, finalizo todos los estrenos dedicados al ochenta cumpleaños de Agustín González Acilu, un proyecto que comencé a principios de este año y me ha producido muchas satisfacciones.miércoles, 11 de noviembre de 2009
Madrid
Anoche toqué en la Sala Manuel de Falla de la SGAE (Palacio de Longoria) dentro del Festival Internacional de Música Contemporánea de Madrid.
Me dio mucha alegría que asistiera José-Luis González Quirós y me encantó dar un abrazo a Isabel Huete, Rosa Blanco, David Corral y Elena Martín, siempre con su cariño incondicional.
Al homenaje a Agustín González Acilu se unió un buen número de compositores, sin los que no puede entenderse la música española de los últimos tiempos.
Mi hermano Álvaro hizo muchas fotografías. Por ejemplo, éstas:
Con Jesús Legido, Teresa Catalán, Carlos Cruz de Castro, Agustín González Acilu, Tomás Marco y Claudio Prieto
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jueves, 5 de noviembre de 2009
Valladolid
Toqué el martes dentro de la programación del Ateneo de Valladolid. El concierto tenía como base a tres compositores: Isaac Albéniz, Agustín González Acilu y Francisco García Álvarez.
Entre el público, la emocionante presencia de toda la familia de Félix-Antonio González, al que recordé antes de comenzar la Canción de cuna de su padre.

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miércoles, 8 de julio de 2009
El Escorial
Toqué el viernes en El Escorial, dentro del ciclo Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid. El concierto era un homenaje a Agustín González Acilu, que no pudo asistir por un repentino ataque de gota, una enfermedad tan conocida en el monasterio... Sí vinieron Elena Martín y Carlos Cruz de Castro, con el que Álvaro y yo cenamos después. Pude estar con Eutimio Bullón, compositor y amigo, casado con la hija pequeña de mi primera profesora de música.
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lunes, 25 de mayo de 2009
Pamplona

El sábado di un concierto en Pamplona, para celebrar el ochenta aniversario de Agustín González Acilu, galardonado recientemente con el Premio Príncipe de Viana.
Tere y yo fuimos con Laura Arenas y Luis García Vegas. Allí encontramos a Miren Zubeldia y Francisco García Álvarez, a Manuel Bocos y su pareja. También, a Fermín Bernetxea, a quien no veía desde que ambos fuimos miembros del jurado en un concurso de Cantabria.
La casualidad hizo que Gaspar Llamazares se alojara en nuestro hotel. Conversamos durante el desayuno sobre la campaña electoral, que a él le llevó a Pamplona precisamente ese día.

Mi padre inició en la Clínica Universitaria su tratamiento de quimioterapia el año 2004. Pamplona es, para mí, un apretado nudo de recuerdos con mi padre como protagonista: aquel tiempo en el que luchamos tanto, en el que sentíamos una fuerza imbatible.
Lo primero que hice en la recepción del hotel fue preguntar si estábamos lejos de la Clínica. No sabía si atreverme a pasear por sus alrededores e incluso entrar al recibidor, a la pequeña librería, subir a la planta... No fui. Pero la duda no dejó de perturbarme durante todo el fin de semana.


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Teresa Entrena
lunes, 23 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
Madrid
Agustín González Acilu cumplió ayer 80 años y se celebró un acto en su homenaje. Primero, una breve intervención de la musicóloga Marta Cureses, autora de una muy importante biografía de Agustín. Después di un concierto, con un programa íntimamente ligado a Acilu: sus maestros, alumnos y amigos. Varios autores estaban en el Auditorio Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Madrid que, dicho sea de paso, estaba lleno: Teresa Catalán, Carme Fernández Vidal, Sebastián Mariné y, naturalmente, el propio Acilu.
Fue una gran satisfacción encontrar a un gran número de compositores en el público, como testimonio de que la obra y la persona de Agustín está envuelta por la admiración y el cariño.
Además, muchos navarros que viven en Madrid asistieron al concierto, como el director de cine Montxo Armendáriz o el escritor Ramón Irigoyen. Me emocionó ver a Elena, la mujer de Ramón Barce, y a María-Rosa Cepero, sin Tomás Marco, convaleciente de una operación.
Rosa Blanco y Carlos Pino, que no faltan nunca. Me resultaría extraño tocar en Madrid sin tenerlos delante.
Y mis niños: María del Ser y David Corral. Para coronarlo todo, un abrazo de Nona y el regalo que trae en las manos Cecilia Alameda.
Un día inolvidable con Agustín González Acilu pletórico y feliz.
Con Claudio Prieto. Detrás, Agustín González Acilu, Marta Cureses, Teresa Catalán,
José-Ramón Encinar y José-María Goicoechea
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domingo, 26 de octubre de 2008
VIII Festival Internacional de Música Contemporánea de Tres Cantos
Ayer participé en una mesa redonda sobre Ramón Barce, junto a Teresa Catalán, Zulema de la Cruz y el propio Ramón, dentro del VIII Festival Internacional de Música Contemporánea de Tres Cantos. Para concluir toqué su tercera sonata.
Por la mañana, hoy, he dado un concierto con obras de autores amigos, de los que estaban presentes Zulema y Teresa.
Durante los dos días he visto a muchas personas a las que tengo cariño y admiración, además de las ya mencionadas: Agustín González Acilu, Sebastián Mariné, José Gómez, Rosa-María Calle, Daniel Zimbaldo...
Y en el lugar de honor han de estar siempre los familiares: Carmen y Alberto, María del Carmen Herrero y Luis Entrena.


Fotografías de Elena Martín
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Zulema de la Cruz
martes, 30 de septiembre de 2008
Madrid
Ramón Barce ha estado presente en los conciertos que he dado en Cataluña, Galicia y Andalucía para celebrar su ochenta aniversario. Anoche toqué en el Círculo de Bellas Artes y una inoportuna lumbalgia le impidió acudir cuando estaba a punto de salir de su casa. Asistieron muchos amigos: Miguel Huertas, Carlos Cruz de Castro, José-Luis Turina, Consuelo Díez, Jacobo Durán-Loriga, Andrés Ruiz Tarazona, José-Luis Téllez, Agustín González Acilu, Isabel Huete, Eva Alcázar, Luis Alonso, Rosa Blanco, Jesús Legido, Juan-Francisco de Dios, Rosa-María Calle y tantos otros.
Esta mañana he ido a visitar a Ramón junto a mi hermano Álvaro y Miguel Huertas. Siempre, como el título de la pieza que Albert Sardà ha dedicado a Ramón y estrené ayer: Amor y humor.
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