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sábado, 16 de diciembre de 2023

En memoria de Marisa Vegas

Primero fue un rostro querido del Conservatorio de Valladolid, en el que trabajó durante cuarenta y tres años; después, una compañera y amiga entrañable; por si no bastara con eso, la madre de Cristina y Luis... Hace unos días estuve con María Luisa Vegas por última vez, en su casa, entre el recuerdo de Ángel Luis y un espíritu más fuerte que su cuerpo. 

Querida Marisa: qué bonito es el espejo de la casa de Castro, el reflejo dentro de sus maderas de varias generaciones de rostros, de miradas que llegan al olvido con tu muerte.
Esta mañana hemos visto fotografías con tantas ausencias que sonreíamos para ocultar las lágrimas. Cada vez somos menos quienes conocemos los nombres que pronunciábamos junto a tu silencio: Frechilla, Aizpurua, Prego...
Hace poco más de un año nos despedíamos de Ángel Luis. Mañana volveremos y serás tú quien empiece a acompañarnos de otro modo en nuestra vida.

martes, 25 de octubre de 2022

En memoria de Ángel Luis García Fraile

Recuerdo esos años de estudiante en el Conservatorio de Valladolid, la entrada al edificio del Hospital Viejo donde estaba ubicado, los retratos de Schubert y Wagner, los profesores -"¡Mira, Frechilla y Zuloaga!"- y, también, un hombre alto y delgado, con unas gafas en la punta de la nariz, al que todos preguntaban. 
Ángel Luis García Fraile estaba junto a la directora, Angelines Porres, al frente de un engranaje que buscaba la eficacia y el afecto. Lo sentí como alumno y, después, como profesor. Me trataron con absoluto respeto desde el primer día. Fue una lección que nunca he olvidado. 
Con el paso del tiempo pude conocer más al hombre ordenado, metódico, que colocaba la documentación y los expedientes sobre su mesa de trabajo. Hablaba de legislación -estudió Derecho- pero, un día, mientras consultaba expedientes, le escuché entre murmullos el inicio de El arte de la fuga. Comencé a entonar la respuesta y, tras reírnos, comprobé que Ángel Luis sabía de memoria cada una de las voces. Bach era una de sus grandes pasiones, pero creo que del compositor que más he hablado con él ha sido de Wagner. Estudiaba minuciosamente los textos, las relaciones de la mitología y el pensamiento del autor, la identificación musical de cada personaje, la audición comparada... se sumergía en ese mundo fascinante del que ya nunca puede salirse. 
Cuando fui director del Conservatorio de Valladolid, Pedro Aizpurua me dijo que, ante cualquier duda, me pusiera en manos de Ángel Luis. Así lo hice, e incluso más: su hijo Luis fue vicedirector. Y ahí dejó de ser Ángel y pasó a ser el padre de Luis, mi compañero, mi amigo, un hermano. Comencé a verle con esa perspectiva del padre, a quererle de otra manera, mucho más profunda. Igual que a Marisa Vegas, su otro yo, parte de la memoria de nuestro conservatorio, que es la memoria de nuestra propia vida. 
Querido Ángel Luis: te veo en esas fotos de niño cruzando las calles de Cervera de Pisuerga, mirando a la cámara como colegial de Santa Cruz, caminando por el paseo de Castro Urdiales, conmoviéndote con este Tristán, dirigido por Furtwängler, que escucho ahora. Tú y yo nunca nos deslizamos por la vida: notábamos la presencia de la muerte, su aliento que lo oscurece todo, aunque nunca pueda quitarnos esta belleza que es un fulgor que se le escapa y donde te seguiré encontrando mientras viva.

jueves, 30 de mayo de 2019

Conferencia sobre el dúo Frechilla-Zuloaga


El martes di una conferencia sobre el dúo Frechilla-Zuloaga en la Real Academia de Bellas Artes, dentro del curso "Conocer Valladolid".



Me apoyé en más de cincuenta fotografías. La última retrata a Milagros Díez-Quijada recibiendo un ramo de flores. Fue tomada en Barcelona, el año 1966. Dediqué mis palabras a su memoria.


 Con Luis García Vegas

 Con Jesús Capa

 Con Paz Malfaz, Cristina Frechilla, José Miguel Frechilla, Angelines Porres, Eva Gigosos, Patricia Frechilla y Ana Frechilla

Noticia publicada por El Norte de Castilla el 28 de mayo

Entrevista con Carlos Flores en la Cadena Ser


jueves, 8 de octubre de 2015

Burgos


Es muy difícil resumir una experiencia tan profunda como la que viví el viernes pasado en Burgos: cómo sintetizar una emoción que no deja de crecer y, por lo tanto, se resiste a ser delimitada. 
Quiero dar las gracias a Pedro Ojeda y a su Club de Lectura, a la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos y a la Fundación Caja Círculo por ese regalo maravilloso de propiciar un encuentro con lectores de El tiempo incinerado, mi diario de 2004. Digo "mi diario" aunque soy ahora una persona muy distinta de la que escribió ese libro. Tanto, que me reconozco sobre todo en los demás, en lo que sentía y siento por ellos. Sé que estoy moldeado por el amor de los otros, por la suma de compañía y ausencia con la que se teje la vida, la caricia y el dolor. Y la pasión por aprender y el placer de dudar: la duda es una rueda que permite al pensamiento poder moverse. 
Pedro, con inteligencia y delicadeza, fue abriendo senderos a través del libro y la memoria, senderos que recorría junto a todas las personas que se sumaron al diálogo. Fue estupendo ver a Amalia Trujillo y a Pilar M. Sancho, porque mi relación con ellas era virtual, a través de las redes sociales, pero mi afecto es tan real como si hubiésemos paseado juntos con la madre de Amalia, y las tres se cogieran las manos delante de mí. 
Fue magnífico compartir todo ello con los asistentes y saludar de nuevo a Óscar Esquivias (La ciudad de plata está en mi mesa de nuevo).
Gracias por la generosidad de leer esas páginas, de hacerlo con tanto rigor y sensibilidad. Y gracias, muchísimas gracias, por hacer que mi padre saliese de las páginas del libro y pudiera estar allí, viviendo en las palabras y la música de vuestro cariño.

Fotografía de Amalia Trujillo

Fotografía de Luis García Vegas

domingo, 26 de abril de 2015

Bilbao

Foto: Juventudes Musicales de España


Toqué el jueves en Bilbao el programa en homenaje a Jordi Savall, organizado por Juventudes Musicales. 

Con Carlos Cruz de Castro y Jordi Roch

 Con Cristina Marauri y Cristina Blasco

Con Carlos Cruz de Castro, Luis Manuel Gimeno y Francisco García Álvarez

 Con Carlos Ibarra, Carlos Cruz de Castro, Carme Fernández-Vidal y Francisco García Álvarez


Con Miren Zubeldia, Luis García Vegas y Carlos Cruz de Castro, después del concierto

Obras de: Benet Casablancas, Teresa Catalán, Carlos Cruz de Castro, Carme Fernández-Vidal, Francisco García Álvarez, José María García Laborda, Armand Grèbol, Carles Guinovart, Jesús Legido, Tomás Marco, Claudio Prieto, Albert Sardà, Dolores Serrano y Josep Soler.

sábado, 22 de junio de 2013

Medina de Rioseco


Sabía que el acto del sábado, en el que me hicieron entrega del título de Hijo Predilecto de Medina de Rioseco, iba a ser muy emocionante. Pero no pude imaginar que lo fuera hasta ese punto. 
Las fotografías son de Fernando Fradejas:







Muchas gracias al alcalde de Medina de Rioseco, Artemio Domínguez, por sus palabras y por proponer mi nombre para esta distinción que me emociona muy profundamente. Muchas gracias a todos y cada uno de los miembros de la Corporación Municipal. 
Gracias a Miguel García Marbán por su indispensable trabajo de organización y por la suerte de su afecto.
Gracias a Tere y a Pablo, que subieron al escenario con flores y sonrisas. 
Gracias a mi madre, a Alicia, Pablo y Álvaro, mis hermanos. Ellos consiguieron que mi padre también estuviera allí. 
Gracias a Angelines, María, Paco, Amador y Luis. Vuestra amistad es uno de esos dones que justifican la vida.
Gracias a Suso, Álvaro, Nigel y Yonder porque sin música nos habríamos sentido extraños.
Gracias a la Coral "Almirante Enríquez" por los recuerdos fijados en la Insignia de Plata.


Y gracias, muchísimas gracias a todos los que llenaron el Teatro Principal,  por hacernos esa mutua compañía desde hace tanto tiempo, porque el mayor premio fue ver la alegría en sus ojos. 


domingo, 23 de diciembre de 2012

Valladolid

Esta mañana he presentado en el Espacio Joven de Valladolid, junto a Fernando Manero, la exposición Etiopía, Kes be kes, de Borja Santos.

Con Borja y Fernando

Con Manuel Bocos y Luis García Vegas

Con Cristina Adeva Fernández, mi prima

Con Nuria Torres Lobo y Roberto Sanz Asensio

martes, 27 de noviembre de 2012

Bruselas





Toqué el domingo en el Auditorio del bellísimo Museo de Instrumentos de Música, el programa-homenaje a Jordi Savall, organizado por el Instituto Cervantes de Bruselas. Fui con Luis García Vegas. Encontramos a muchos amigos y conocimos a personas excelentes.




Bruselas

Con Luis, en Brujas


jueves, 18 de agosto de 2011

2003...

Sentados, Cristóbal Halffter y Ramón Barce.
De pie, Francesc Mitjana y Luis García Vegas.

Josep Soler, Albert Sardà, Luis García Vegas, Ramón Barce y Serguéi Kortés.

En 2003 organicé en el Teatro Calderón de Valladolid un congreso sobre creación musical contemporánea del que hoy he encontrado estas fotos, tomadas por Elena Martín, que me han hecho recordar aquellos días.

martes, 23 de noviembre de 2010

Hoy

Recuerdo a mi padre llevándome a mi primera clase de música. Yo era un niño, claro, pero tengo en la memoria algunas palabras, algunos nombres que él pronunció: "le encanta y además toda la familia de mi mujer está llena de músicos", algo así dijo con el timbre de su voz que ahora escucho exactísimo. Ese día comenzó todo. Y esa ilusión no ha hecho más que aumentar con el paso del tiempo, ese amor por la música adquiere una intensidad mayor a cada paso, en cada nuevo descubrimiento, en cada nueva partitura. Hoy me han concedido el Premio Nacional de Música, y creo que sólo puedo merecerlo por esa pasión irrefrenable. Hace poco le dije a Luis García Vegas que me parecía estar empezando a descubrir algunas cosas del piano. Algunos detalles, pequeños, nada más. Creo que me encuentro en el principio de un camino muy largo y maravilloso. Pero estoy sólo en el comienzo. Por eso este Premio me emociona y me abruma. Porque algunos podrán pensar que sé algo importante sobre música. Y cuando esta tarde me entrevistaban una y otra vez, no podía dejar de sentir una extrañeza próxima al desasosiego. Cómo explicarles, sin aparentar el horror de la falsa modestia, que no soy un "gran pianista", ni un "experto en música contemporánea", ni todas esas frases que decían sobre mí. Pero lo cierto es eso. Soy únicamente una persona enamorada de la música, de su auténtica vocación.
Hace casi un año, estrené 22 obras en el Auditorio Nacional de Madrid. Quise rememorar a Ramón Barce, dedicarle un concierto en el primer año de su muerte, ya que nada más podía hacer por mi inolvidable amigo, tan generoso y tan sabio. Todos los compositores participaron desinteresadamente, movidos por el afecto y la amistad. Hoy Ramón me devuelve el regalo, porque este Premio tiene mucho que ver con ese día.
Siempre he creído que nada hay más estimulante para un intérprete que estudiar las obras con sus creadores y difundirlas. Que esto merezca un premio, es un gozo inmenso. Y, sobre todo, ver cómo muchas personas se han alegrado por ello.
Muchísimas gracias.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

León




















Ayer fui con Luis García Vegas a León para unos asuntos relacionados con el Ciclo Chopin-Schumann, y pudimos recorrer un buen número de las maravillas que acoge esta ciudad.
Por último, asistimos al concierto de Edward Wolanin, excelente pianista que ofreció un monográfico de Chopin. En la sala conocí personalmente a Raquel del Val, después de mucho tiempo de conexión cibernética.

lunes, 28 de junio de 2010

Madrid

Luis García Vegas y yo hemos pasado la mañana del sábado en casa de Nona y Guillermo González.
Guillermo es un pianista que reflexiona constantemente sobre su trabajo. Su conversación se remite siempre a lo esencial, a esos aspectos que sólo una inteligencia como la suya puede percibir, para desmenuzarlos luego ante el interlocutor con una claridad portentosa.

martes, 25 de mayo de 2010

Fundación Serrada

El viernes se celebró en Serrada la entrega de los Premios Racimo de las Artes. Tuve el gran honor de recibir el correspondiente a la modalidad de Música. Y lo recibí, además, de las manos de Antonio Baciero, un amigo y maestro extraordinario.
Allí expresé mi mayor agradecimiento y, naturalmente, tuve un recuerdo para mi padre, que tanto hubiera disfrutado de ese día. Desde que murió, ya nada es perfecto.
La última parte del acto fue un breve recital. En el programa estaba la pieza que Albert Sardà compuso en memoria de mi padre.

Con Jesús Quijano, Luis García Vegas, Félix Cuadrado Lomas, Antonio Baciero y Emilio Álvarez Villazán.