Hemos dejado Oxford: sé que volveremos. Desde esta mañana estamos en
Londres al lado del mejor
cicerone posible: Luis García Vegas, con su innata capacidad para mostrarnos lo que deseamos ver, unida a las palabras o el gesto que nos resulta necesario, siempre junto a la sonrisa y el cariño, a la amistad, en resumen, de una persona imprescindible en mi vida.
