Primer cumpleaños de Las palabras del agua, que comenzó con un texto sobre De locos, dioses, deseos y costumbres, el último libro de Fernando Colina, que previamente se publicó en El Norte de Castilla. Desde entonces el blog ha ido dando forma a la estructura de cada texto, imponiendo su formato y lo que en él, a mi juicio, tiene cabida.
Algunos amigos me preguntaron si iba a mantener las características de mis diarios. Les respondí que no. Estos doce meses han servido para demostrarlo. Estas palabras del agua -como en el epitafio de William Blake- son el comentario de un amigo a otro, una pequeña confidencia o, en ocasiones, simplemente un guiño cómplice.
Ese es mi deseo y espero que, aunque sea en pequeña medida, se haya cumplido.
Gracias por haber convertido este espacio personal en un lugar de todos. Muchas gracias.