
Tras una de sus inolvidables clases, acompañé a Miguel Frechilla hasta la Plaza de España. Justo antes de llegar a ella, Frechilla me presentó a Miguel Delibes. Hablaron sobre El Norte de Castilla, diario que Delibes dirigió y en el que Frechilla colaboraba como crítico de música. Yo era un adolescente asombrado ante dos personas por las que sentía -y siento- una infinita admiración.
Recuerdo un divertido encuentro, esta vez con Félix-Antonio González, Antonio Corral Castanedo... y tantas otras ocasiones en las que pude disfrutar con las palabras de este absoluto maestro de nuestro idioma, de un novelista excepcional que ejerció el periodismo durante toda su vida.
El primer texto mío que se publicó fue en la revista del Colegio de San Buenaventura, Rincón del estudiante se llamaba. Yo tenía nueve o diez años, y era el comentario de un libro: Tres pájaros de cuenta, de Miguel Delibes.