
Conocí a Joaquim Garrigosa en Tarrasa, cuando ambos formábamos parte del jurado en la IX edición del Concurso de Música de Cámara Montserrat Alavedra. Encontré en Quim un interlocutor inteligente y afectuoso, como pude comprobar de nuevo ayer, al recibirlo junto a su esposa en Medina de Rioseco. Una visita que me llena de alegría en estas horas ensombrecidas por una tristeza inesperada.