martes, 24 de febrero de 2009

jueves, 19 de febrero de 2009

Madrid

Agustín González Acilu cumplió ayer 80 años y se celebró un acto en su homenaje. Primero, una breve intervención de la musicóloga Marta Cureses, autora de una muy importante biografía de Agustín. Después di un concierto, con un programa íntimamente ligado a Acilu: sus maestros, alumnos y amigos. Varios autores estaban en el Auditorio Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Madrid que, dicho sea de paso, estaba lleno: Teresa Catalán, Carme Fernández Vidal, Sebastián Mariné y, naturalmente, el propio Acilu.
Fue una gran satisfacción encontrar a un gran número de compositores en el público, como testimonio de que la obra y la persona de Agustín está envuelta por la admiración y el cariño.
Además, muchos navarros que viven en Madrid asistieron al concierto, como el director de cine Montxo Armendáriz o el escritor Ramón Irigoyen. Me emocionó ver a Elena, la mujer de Ramón Barce, y a María-Rosa Cepero, sin Tomás Marco, convaleciente de una operación.
Rosa Blanco y Carlos Pino, que no faltan nunca. Me resultaría extraño tocar en Madrid sin tenerlos delante.
Y mis niños: María del Ser y David Corral. Para coronarlo todo, un abrazo de Nona y el regalo que trae en las manos Cecilia Alameda.
Un día inolvidable con Agustín González Acilu pletórico y feliz.

Con Claudio Prieto. Detrás, Agustín González Acilu, Marta Cureses, Teresa Catalán, 
José-Ramón Encinar y José-María Goicoechea

sábado, 14 de febrero de 2009

Vladimir Horowitz


En el año 2005, Piero Rattalino escribió Vladimir Horowitz, una biografía que no oculta su pasión por el legendario pianista. Aparece ahora editada en castellano por Nortesur y Musikeon, y supone el inicio de una interesante serie de libros sobre música.
Horowitz desarrolló una carrera llena de largos retiros, contratos millonarios, cancelaciones inesperadas y recitales multitudinarios.
Rattalino resume su situación en 1974, cuando volvió a las salas de conciertos:

Sólo tocaba el domingo por la tarde, viajaba con su mujer, su agente, un relaciones públicas, un afinador, cocinero, criado, conductor de camión, ingeniero de sonido, productor de discos (había vuelto a la RCA) y amigos de su mujer que sabían jugar a la canasta; pretendía reproducir en cualquier lugar las condiciones de vida de su casa; quiso siempre tener sobre la mesa su lenguado gris y su pollito, que era lo único que podía deslizarse sin dificultad por su tubo digestivo; anuló conciertos por los más variados motivos: de salud física, por no tener buena disposición de ánimo, o porque no se habían vendido todas las entradas y su 80% no era lo suficientemente alto. Gran dominador como de constumbre en el escenario y divo en la vida. Pero artista inigualable y, a diferencia de la mayoría de sus colegas, capaz todavía de encontrar nuevas piezas para su repertorio.

Razón y desencanto

Empieza bien el día.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Krzysztof Penderecki

Conocí personalmente a Krzysztof Penderecki hace algún tiempo, tras una interpretación de su emocionante Réquiem Polaco. El jueves volví a hablar con él -en castellano- junto a Joanna Zagrodzka y mi hermano Álvaro.

lunes, 9 de febrero de 2009

Fernando Manero

Fernando Manero es catedrático de la Universidad de Valladolid y un hombre lúcido que diagnostica con brillantez y profundidad los problemas de nuestro tiempo.
El sábado nos encontramos casualmente en Rioseco y me encantó compartir con él unos minutos. Fernando lo recuerda en sus Campos abiertos.
 

jueves, 5 de febrero de 2009

Mendel el de los libros (2)

Mendel el de los libros describe a un hombre ensimismado, cuyas preocupaciones se derivan exclusivamente de su trabajo, hasta el punto de no leer nunca el periódico, ni mostrar el menor intéres por nada ajeno a sus ocupaciones. Pero esa forma de vida que Mendel ha elegido no le exime de ser sujeto y víctima de esos acontecimientos que despreciaba, como si la propia indiferencia pudiera protegerle. Y vemos, al fin, que nuestra libertad se encuentra condicionada por tantos factores que resulta difícil mostrar esa esencia del ser humano que pueda definirlo, sin asomo de duda, como libre.

martes, 3 de febrero de 2009

Mendel el de los libros


He leído Mendel el de los libros. Pocos escritores como Stefan Zweig son capaces de introducirnos en un café de Viena para hacernos recordar todo el dolor que los seres humanos son capaces de infligir a sus semejantes.

domingo, 1 de febrero de 2009

José-Ramón Echezarreta

En 1991 participé en un concierto con motivo del bicentenario de la muerte de Mozart. Entre los compañeros de ese acto estaba José-Ramón Echezarreta. Le conocí ese día. Desde entonces, dieciocho años de profunda amistad y de trabajo común en el conservatorio, tanto en las aulas como en el equipo directivo durante cuatro años. Y por supuesto, nuestro dúo de pianos, los ensayos, conciertos y grabaciones, con la convivencia y los viajes que lleva aparejados.
Su cumpleaños es hoy, pero anoche lo celebramos con una cena pantagruélica: no debe olvidarse que José-Ramón es natural de Hondarribia...

Una vez más, ¡felicidades, amigo!


jueves, 15 de enero de 2009

Félix-Antonio González

Junto a Luis García Vegas, he visitado esta mañana la exposición retrospectiva de Félix-Antonio González en Valladolid.
Desde que comenzaron sus problemas de salud, Félix nos da diariamente una impecable lección de perseverancia en su trabajo para El Norte de Castilla, y de dignidad y arrojo por su inagotable pasión por la vida.

domingo, 11 de enero de 2009

Razón y desencanto


Vicente Torres ha publicado una excelente reseña de mi Razón y desencanto:


Es un diario personal, continuación de otro anterior titulado “El tiempo incinerado”, que ya fue comentado en su día en la prensa española, entre otros, por Alfonso Guerra, que también se hizo eco de “Libro del miedo”, obra poética del propio autor. Arranca el uno de enero de 2005 y termina el 31 de diciembre de 2006. Cuando comienza, su padre, Diego Fernández Piera, está enfermo de cáncer. El 28 de marzo de ese mismo año fallece. Pero está presente en todas, o casi todas las páginas del libro, y al final tiene su dedicatoria. En cierto modo, este libro es un homenaje hacia él. A ser padre no se aprende, dice. Es algo innato. Tal vez, la inmortalidad sea eso, o quizá el modo de llegar a ella: perdurar en la memoria de las gentes, y más que perdurar, merecerlo. Muchas de las anotaciones son breves, a veces de una simple línea. Y cuando son más largas, a menudo, se refieren a otras personas. Esas notas, breves o largas, permiten un conocimiento cabal del autor, hablan de su vida, de sus desvelos, de sus esperanzas. Pese al título, es un libro tremendamente optimista, puesto que Diego Fernández Magdaleno vive la vida con total intensidad. Son incontables los libros a los que se refiere a lo largo de sus páginas, así como su interés por lo que sucede en el mundo queda reflejado en su continuo contacto con casi todos los periódicos de España. No obstante este amor por la vida, ese optimismo casi genético, uno se imagina a este profesor de piano, brillante, inteligente, adicto a lo auténtico en todos los campos de la vida, paseando por entre la mediocridad circundante, y enseguida piensa en un velero en medio de una tempestad guiado por mano firme hacia un destino decidido de antemano y al que no piensa renunciar. No es fácil la vida para quienes, como él, pretenden regirse por principios éticos. Así, se duele de que Josep Soler tenga compuestas diecisiete óperas, sin que ninguna de ellas le fuera encargada por un organismo público, mientras que otros autores españoles han tenido asignada la fecha de estreno antes de que hubieran puesto la primera nota en el papel pautado. En otros lugares de ese libro se cuenta que Alfonso Guerra y Carmina Zapata le han tentado para que se dedique a la política. Pero lo que él piensa al respecto es esto: “Cuando lo pienso, me cuesta salir de una contradicción: mi indudable interés por una actividad que se enfrenta a una estructura jerarquizada, difícil de hacer compatible, en sentido estricto, con un criterio autónomo.”

viernes, 2 de enero de 2009

D´amore e tormenti



Los Reyes Magos viajarán con muchos ejemplares de este disco grabado por Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Natividad de Santiago



Al abandonar una ciudad que amamos, comienza a producirse un hecho que se encuentra en los orígenes de lo poético: vemos el paisaje y, simultáneamente, se activa el mecanismo del recuerdo. Esa superposición se impone también al escribir sobre alguien que comparte nuestro presente, pero al que debemos buscar en el pasado, en ese territorio fronterizo de la memoria.
En los días más tristes y en los más felices, encuentro siempre a Natividad de Santiago: su preciosa sonrisa alumbrándolo todo, la certidumbre de la amistad que brota en sus palabras, esa pasión inabarcable para culminar tantos proyectos en Valladolid, que sería, sin ella, una ciudad distinta.
No es sólo su gran labor por la música lo que habita en la esencia del homenaje que se celebró hace justo una semana y en el que tuve el honor de participar con el estreno de Cuatro piezas amables, compuestas para la ocasión por Francisco García Álvarez: es su generosidad y su inmenso valor como persona. Según E. M. Cioran, lo más difícil del mundo “es ponerse el diapasón del ser y coger el tono”. De este modo sí podemos comprender que el amor y la entrega a los demás de Mari-Nati, recibió el eco de todos nosotros a través de la música y el cariño.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Razón y desencanto



Diego Fernández Magdaleno, pianista, académico de la Real de Bellas Artes, profesor en el Conservatorio de Valladolid, entusiasta divulgador de la música contemporánea y poeta, es también autor de varios libros, la mayoría biografías, a los que ha añadido otros incluidos en ese género inclasificable que está entre el diario y la crónica. El último, titulado Razón y desencanto, pertenece a ese grupo. Comienza el 1 de enero del 2005 y es una continuación o ampliación de otro anterior, El tiempo incinerado. Aparentemente son reflexiones cotidianas sobre lo que ocurre en el mundo, el lejano y el cercano, especialmente las catástrofes con sus secuelas de maldad gratuita; las lecturas, las películas, las gentes que se conocen, las noticias de los periódicos, los amigos reencontrados, y todo ello con la enfermedad del padre como angustioso telón de fondo. Sin embargo, es mucho más que eso, porque lo que el autor hace es expresar sentimientos ante lo profundo y lo banal, con un indiscutible sentido crítico, una sutil ironía y un hondo lirismo que florece aquí y allá para atrapar al lector en el laberinto de los días. Jornadas cimentadas en todo aquello que forma parte de lo normal, esperado o seguro con lo que se construye el equilibrio vital que se rompe con las sacudidas de lo inesperado. Así, a través de esas reflexiones, el lector asiste a un tiempo reencontrado, conservado en la memoria del escritor pero, al tiempo, por lo menos en parte, en la de cuantos vieron transcurrir esos 12 meses. «No vuela nada sobre el papel. Adherida a la tinta queda ya, para siempre, la ilusión que una vez te empujaba: hoy las páginas pesan como si quisieran abrazarse». Así concluye Magdaleno el 2005 para enlazar en el 2006 con el Libro del miedo, un poemario publicado precisamente ese año. Y siguen los encuentros, los conciertos, la alegría del nacimiento del hijo, los proyectos, el inevitable vacío por los que se fueron y el ritual diario. «Sostener la pequeña ruta dibujada en mi cuarto es, quizá, la vida».

viernes, 19 de diciembre de 2008

Foros para la cultura

Conferencia en Tordehumos, dentro de su ciclo Foros para la cultura. He hablado sobre los numerosos cauces que pueden contribuir al desarrollo de Tierra de Campos, con una especial atención al cambio surgido de las nuevas tecnologías y el crecimiento de las infraestructuras.