Como mi sobrino Diego aún no cuenta con un mes de vida, hemos ido hasta Andalucía a pasar la Nochebuena y la Navidad. Era, naturalmente, la primera vez que lo hacíamos fuera de Valladolid o Rioseco. Nos hemos divertido mucho, con sensaciones magníficas -y perturbadoras- en cuanto al clima se refiere: desayunos, comidas e incluso cenas, en las terrazas y calles de Palma del Río, Córdoba y Sevilla. Por cierto, paseando por ésta última, me encontré con mi compañera María-José Sanz y su marido: una estupenda coincidencia.