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sábado, 22 de noviembre de 2008

EPTA celebra Santa Cecilia

Acabo de asistir a un concierto del Coro Ars Nova. Me llena de satisfacción haber visto a rebosar de público la sala de Caja España (Valladolid) en este acto, organizado por EPTA, que nos anima a seguir con nuestros proyectos.

lunes, 10 de marzo de 2008

Ópera y elecciones

Extraño día electoral, que pasé -como el sábado y hoy- en el curso que hemos organizado en EPTA-España y que ha impartido Albert Sardà. El seguimiento de los sondeos y demás expectativas de voto llenaban las pantallas y las emisoras, mientras nosotros hablábamos de Fidelio, Tristán e Isolda o Wozzeck.
Una curiosa mezcla.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Introducción a la ópera

Albert Sardà va a impartir en Valladolid un curso dedicado a la ópera. Albert es compositor, catedrático de composición en el Conservatorio Superior de Barcelona, licenciado en Historia del Arte, ingeniero industrial... Un profesor riguroso y ameno. Es uno de los cursos que más nos ha gustado organizar en EPTA-España, y sus potenciales destinatarios son muchísimos: desde profesores y estudiantes de música hasta aficionados.
Pues bien: la cifra de personas matriculadas es... ocho.
¿Lo estará dejando el resto para el jueves o el viernes?

jueves, 15 de noviembre de 2007

Ilan Rogoff

Ilan Rogoff toca mañana en Valladolid. Después, desde el sábado hasta el lunes, impartirá un curso organizado por EPTA-España. He ido a buscarlo al aeropuerto. El vuelo ha llegado con retraso y he ido a la cafetería, con ese trasiego característico de cualquier estación de espera.
Ilan llevaba un abrigo largo y ha encendido un cigarrillo nada más salir a la calle. Hemos hablado de música, claro, y de cómo va a dirigir el curso en los apartados práctico y teórico. Espero que todo salga como esperamos.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Llamadas y Marieta

Acabo de hablar con Francisco García Álvarez -y con Albert Sardà sobre su curso de ópera, y con Angelines Porres y Luis García Vegas, varias veces- en un día lleno de llamadas telefónicas. Ramón Barce me propone tocar una obra suya para piano y orquesta, a lo que respondo que encantado, por supuesto. Comentamos el monográfico que haré en Andalucía el mes de octubre y, en 2008, para celebrar su 80 cumpleaños, en otras ciudades españolas.

Antes, hablé con la hija de Alfredo Kraus sobre algunas custiones referidas a EPTA-España, por encargo de María del Ser. Por cierto: María, junto a su hermano Carlos, aparece en la edición vallisoletana del diario El Mundo, donde me dedica unas palabras que le agradezco de verdad. Siempre pienso que me gustaría ser lo que María dice que soy.
(Eres un encanto, Marieta. Te quiero mucho, ya lo sabes.)

viernes, 15 de junio de 2007

La melancolía de los inocentes


“La injusticia no es difícil de soportar cuando son otros quienes la sufren. Uno asume enseguida el dolor que no experimenta”. Este es el comienzo de La melancolía de los inocentes, una novela de Jean-Pierre Milovanoff, donde la memoria no sólo sirve como soporte de la narración, sino que le presta su auténtico sentido. Victorin Jouve recuerda la historia de su familia, llena de personajes peculiares y algunas ausencias que nunca dejarán de obsesionarle: “Le digo esto para que comprenda cómo soy y para que no concluya demasiado rápido que uno se acostumbra a la ausencia. Uno jamás se acostumbra a ella. Se soporta como se puede, lo cual es muy distinto. La hacemos nuestra, la incorporamos a nuestras vidas, dejamos que nos habite, que nos ocupe. Se vela y duerme con ella. Si logras olvidarla gracias a los calmantes, al despertar, resurge con fuerza renovada. Tan pronto hace el vacío en nuestros cerebros impidiéndonos reaccionar como nos transporta a un paraíso enlutado, sustraído a la vida, más insaciable que el otro”.
(El ausente lo modifica todo, se convierte en la referencia que mide los actos más comunes y los sucesos extraordinarios. Mi padre se proyecta sobre mí con una intensidad superior a cuando estaba vivo, de una forma consciente y absoluta. El amor de quien ha muerto no deja de crecer, se fermenta y consume, despojado de vanos adornos que limitan y mienten.)
Victorin Jouve vuelve constantemente a su pasado, y pese a saber que no es posible hacer ese trayecto sin cambiar nada, intenta ser riguroso con la verdad, para no cometer ninguna traición con una familia que no tendrá continuidad tras él.
(Razón y desencanto)

sábado, 21 de abril de 2007

Mozart-Schubert

Se han destacado ciertos paralelismos entre Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Schubert, más vitales que biográficos, en sentido estricto. La vida de ambos fue breve y milagrosamente fecunda, aunque los aspectos cotidianos y la proyección en su tiempo se llenan de diferencias. Lo que resulta indudable es que el recorrido entre la producción de Mozart y la de Schubert configura un arco definido: un modo de comprender la música, de una plenitud estética ligada a una forma que consigue desbordarse por un talento y una frescura excepcionales. Ese singular sentido de equilibrio trascendente característico de un clasicismo que se resiste a la mera circunscripción cronológica, fundamentado en un ámbito lejano al que, en sucesivos errores, se la ha querido limitar.
Josep Soler describe a Mozart, en su libro La Música, de manera sintética: “juventud consciente”, que comparte con Schubert. Dos palabras que mezclan ética y estética, sin contener la menor apariencia de trivialidad, puesto que asoma, con una frecuencia importante, un mundo sobrecogedor que se ensancha en cada elemento compositivo, tensándose hasta zonas que Ludwig van Beethoven exploró con una densidad cada vez más espesa, pero que no está ausente en las páginas de Mozart y Schubert. Un paraíso que va desmoronándose en paralelo al discurrir de la sociedad y el pensamiento de la época. Los dos autores se enlazan, con el nexo común de Beethoven, que inició su carrera cuando Mozart vivía, y falleció sólo un año antes que Schubert.
Las obras que hoy escuchamos pertenecen a dos ciclos esenciales de la música: los conciertos para piano y orquesta de Mozart y las sinfonías de Schubert. Tanto el Concierto KV 595 como la Sinfonía nº 9, conocida como “La Grande” (Robert Schumann decía “divina longitud”) están entre las piezas más características de estas series. No pueden resumir las asombrosas trayectorias de Mozart y Schubert, pero sí darnos la medida de una genialidad auténtica e irrepetible. Las valoramos como obras de madurez, ya que fueron compuestas al final de la vida de sus respectivos autores. No obstante, debemos recordar que actualmente se denomina “jóvenes compositores” a los que tienen esa edad. Pese a que no lleguen a su prodigiosa juventud consciente, optimista y profunda, espontánea y perfecta, dolorosa y ágil.

(Notas al programa para un concierto de Christian Zacharias y la Orquesta Sinfónica de Göteborg)