Es el final de un concierto en Madrid. Como siempre, Claudio aplaude y sonríe. Desde el primer día nos unió una profunda amistad, alimentada por la música y esa Castilla y León que él evocaba en todas nuestras conversaciones.
Claudio Prieto ha muerto. Siento una enorme tristeza. Cada vez que abra una de sus partituras volveré a recordar lo feliz que he sido con Mónica y Claudio, mi querido Claudio, un hombre bueno, un amigo inolvidable.
Con Mónica Guijarro, la inseparable compañera de Claudio.

