sábado, 27 de febrero de 2010

Marco y Chopin

El jueves toqué en Valladolid tres obras de Tomás Marco. Previamente, el propio compositor había pronunciado un conferencia sobre su música pianística, relacionándola en todo momento con su catálogo general.
 

Precisamente el mismo periódico me encargó un artículo sobre Chopin que hoy se publica en el suplemento cultural:

Eric Rohmer destacaba la necesidad de hablar sobre la música como un deseo final, irrefrenable, de cerrar la audición misma. Un propósito nada fácil, puesto que se encuentra en un ámbito lejano al que constituye la acción sonora. A ese núcleo sólo nos acercamos a través de la metáfora, conscientes siempre de que nunca podremos franquearlo, pero sí intentar una aproximación cada vez más reveladora y significativa al otro lado de la frontera semántica.
En un manuscrito de Chopin sobre el piano es posible intuir esas vacilaciones, las dudas que trae consigo la elección de cada palabra, manifestadas en las numerosas tachaduras, en las ideas que van superponiéndose a las líneas del texto, la suma de caminos que nunca serán capaces de llevarnos al utópico objetivo inicial: las claves de una perspectiva nueva de su instrumento. Chopin escribió que "la palabra indefinida (¿indeterminada?) del hombre es el sonido", y André Gide quiso corroborarlo refiriéndose a sus partituras: "Chopin propone, supone, insinúa, seduce, persuade; casi nunca afirma". Ese espíritu late entre cada rasgo trazado en el pentagrama, que es por definición insuficiente. Pese a todo, Chopin es capaz de legarnos un planteamiento estético claro, una imagen simbólica de su tiempo, al que logra abarcar gracias a ese prodigio de persuasión que destacaba Gide, y a la que añade un elogio a la coherencia del compositor: "Algunas de las obras más breves de Chopin tienen esta belleza necesaria y pura de la resolución de un problema. En arte, plantear bien un problema es resolverlo".
El vehículo para todo ello lo encontró Chopin en el piano. Un instrumento es un medio, sin duda. Pero un medio que puede ser modificado por un talento compositivo extraordinario, capaz de crear un concepto distinto, unos recursos que conducen a una emotividad inédita hasta entonces. Al estudiar sus obras, un pianista no deja de emocionarse ante la perfecta intersección entre la escritura, el sonido y la anatomía de cada uno de los músculos y articulaciones que intervienen en el proceso interpretativo. Su concepto del "punto de apoyo", esencial para entender la técnica pianística chopiniana, la naturalidad que aprovecha en su favor la topografía del piano, la psicología del rubato, son aportaciones decisivas que han tenido una gran influencia posterior.
No hace mucho comenté con Jesús Rueda un compás de su Impromptu VI. Hubiéramos necesitado cientos de palabras, pero bastó una frase, "tócalo como si fuera de Chopin", para definir las infinitas sutilezas de un universo estético que pertenece a la memoria colectiva de nuestra cultura de un modo tan determinante como para seguir respirando en la creación pianística de nuestro presente.

domingo, 21 de febrero de 2010

Ecuador: Retrato de un país

Estoy dejando poco a poco a un viejo compañero llamado Seroxat. Noto a veces cierto neviosismo; otras, algo más de sueño. Por ejemplo, ayer me quedé dormido en el cine viendo una película que me interesaba...
Hoy, he visitado con mi hermano Álvaro una exposición de Borja Santos en el Espacio Joven, titulada Ecuador: Retrato de un país, que complementa otros trabajos suyos como Ecuador: una mirada el riesgo.
El acto inaugural ha contado con un excelente discurso de Fernando Manero, capaz de introducirnos en el trabajo fotográfico de Borja con el rigor y la sensibilidad que le son características.
Una extraordinaria exposición para iniciar la fiesta por el cumpleaños de mi madre.
Enhorabuena a Borja y a Fernando.
Felicidades, mamá.

viernes, 12 de febrero de 2010

Carnaval

Pablo ha celebrado esta mañana el carnaval con sus compañeros del colegio.
Miguel García Marbán les hizo esta foto:

sábado, 6 de febrero de 2010

Gesualdo

En los últimos días he visto varias veces la película de Werner Herzog sobre Gesualdo, subtitulada Muerte para cinco voces. Su vida y su obra son tan fascinantes que, tras conocerlas, nadie puede cansarse de pensar sobre ambas.

domingo, 31 de enero de 2010

Álvaro en la Villa del Libro

Hemos estado en Urueña esta mañana para asistir a un concierto organizado por el Conservatorio de Valladolid.
Mi hermano Álvaro ha intervenido como miembro de un excelente cuarteto de guitarras.
¡Enhorabuena!

domingo, 24 de enero de 2010

El homenaje a Ramón Barce en la revista "Scherzo"


Crítica de Arturo Reverter publicada por la revista Scherzo.

Ha hecho un año de la muerte de Ramón Barce. Presidido por la figura emocionada de su viuda, Elena, y aderezado con 22 creaciones de músicos próximos a él, se desarrolló el concierto. Abrió el fuego Contorno de planto de Marco, que combina acordes tranquilos con hábiles jugueteos en torno a un breve diseño. Amor y humor II de Sardà se organiza sobre una sentida melodía, y agitados pasajes a dos manos. García Álvarez maneja, en In memoriam, las síncopas en un discurso accidentado, mientras Casablancas, más atonal y disonante, exhibe su rica panoplia de exquisitos timbres en Lamento-Haiku.
En el valle de las lágrimas es pieza muy del estilo emotivo y reflexivo de Josep Soler; Barce in lona de Grèbol es una marcha fúnebre; Epitafio: Ramón y desencanto de Calandín se atempera a un impresionismo sui generis, en tanto Susúrrame al oído de Dolores Serrano se nos antoja animadamente stravinskiana. El imaginativo García Demestres trabaja en La vereda del cuco sobre un tema saleroso y un curioso toque schumanniano. Discurso quebrado y solemne ofrece González Acilu en Límites I, seguida de Elegía IV de Teresa Catalán, elaborada sobre un intervalo de tercera. Noche sin luna de Prieto es muy lucida y variada de dinámicas.
Ferrer dibuja en 5432 una especie de canción infantil, Legido, en Lumen, va de la oscuridad a la luz, Rueda, en Impromptu IV RoMa, esboza un aire chopiniano, García Laborda trabaja el ostinato en la debussyana In Memoriam, Carme Fernández Vidal se muestra delicuescente en Sons de dol. Cruz de Castro establece distancias con Treno, enmarcada entre toques a rebato y vertebrada sobre fustigantes repeticiones. En Recuerdo Durán Loriga parte de una figura de cuatro notas y Pérez Maseda plasma una dramática pintura en RB. Del Puerto nos divierte con su muy breve y fulgurante Apunte de invierno, de ecos impresionistas, y, por fin, García Abril muyetra un aire nostálgico y un curso fluyente en su Homenaje.
Fernández Magdaleno estuvo seguro de digitación, preciso de ataque, calibrado de dinámicas y variado de expresión; como procedía.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Mi cumpleaños

31 de diciembre: mi cumpleaños. Anticipándose a la fecha, Antón García Abril me envió el lunes la partitura de su última pieza pianística publicada.
Y, como siempre, Francisco García Álvarez me ha regalado un nuevo y precioso Aniversario.

Creo que me espera un gran día...

domingo, 20 de diciembre de 2009

El homenaje a Ramón Barce en "El Mundo"

Crítica de Tomás Marco publicada en El Mundo el pasado viernes.
Al año justo de su muerte, el Auditorio Nacional rindió homenaje a Ramón Barce, uno de los pioneros de la vanguardia musical histórica, hombre de cultura e iniciador de tantos proyectos. Al acto se sumaron compositores de todos los estilos y tendencias, edades y pensamientos y nada menos que 22 colegas brindaban obras en su homenaje.
Los había de su generación como González Acilu, Prieto o García Abril, compositoras como Dolores Serrano, Teresa Catalán o Carme Fernández Vidal. Un nutrido grupo de comporitores caatalanes como Sardà, Soler, Casablancas, Grèbol y Enric Ferrer, nombres bien conocidos como Cruz de Castro, Calandín, Legido, Rueda, Durán-Loriga, Pérez Maseda y David del Puerto.
Hubo piezas tonales, neotonales, atonales, impresionistas, dodecafónicas, expresionistas, repetitivas y de todas las tendencias técnicas y estéticas imaginables. Evidentemente para interpretar todo eso hacía falta alguien de enorme solvencia técnica y musical, así como de un valor a todo prueba y hasta una notable resistencia física. Se encontró en el pianista vallisoletano Diego Fernández Magdaleno, que es un artista que no rehúye estos retos y ha protagonizado ya varios aunque éste era el de mayor envergadura.
Supo defender cada pieza desde la técnica y la estética de la misma, asumiéndolas con rigor, máxima solvencia y veracidad interpretativa y haciendo que el público percibiera como fácil algo que era intrincado. Y, cómo no, el recital concluyó con una obra del maestro recordado: las Pequeñas variaciones que daban una imagen exacta de la obra de Ramón Barce, un año ya ausente pero tan presente siempre.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Madrid


El lunes se cumplió un año de la muerte de Ramón Barce. Como homenaje a él di un concierto en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Estrené 22 obras dedicadas a su memoria y compuestas por otros tantos compositores.


Fue muy emocionante estar junto a ellos, junto a tantos amigos, para recordar a nuestro inolvidable Ramón: no sólo una figura básica de la cultura española, sino un hombre lleno de bondad.


Fotos de Javier Ecay

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ignorancia y desprecio

En Panorama de la música contemporánea (1962), de Claude Samuel, hay un capítulo titulado "La música española y portuguesa", donde el autor cita a más de cuarenta compositores de nuestro país. Concluye de esta manera: "Para terminar anotaremos que la abundancia de nombres que acabamos de enumerar deja suponer un número impresionante de obras escritas cada año. Entre éstas, ninguna que sea importante nos es conocida; si acaso existe alguna, aún no ha franqueado los Pirineos".
Siempre juntas, como suele ser habitual, la ignorancia y el desprecio.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Pedro Zuloaga

Hace unas horas han entrevistado a Pedro Zuloaga en Televisión Castilla y León. El viernes me grabaron para darle hoy una sorpresa durante el programa: además de tocar una breve obra, hablé de nuestra ya larga amistad, de lo importante que ha sido para varias generaciones de músicos y, por supuesto, del dúo que formó con el inolvidable Miguel Frechilla.
Espero que Pedro haya recibido, a través de la cámara, toda la admiración y el cariño que siento por él.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Darwin, Juesas, Calderón

He ido con Tere al Museo de la Ciencia de Valladolid, para visitar la exposición Darwin vive, pensada sobre todo para niños.Aunque la sorpresa de hoy sucedió minutos antes: coincidí con Cristina Juesas y César Calderón. Me ha alegrado mucho conocerlos y, según la feliz expresión de Cristina, desvirtualizarlos.