Lectura de un poema del Libro del miedo, de Diego Fernández Magdaleno, a cargo de Pedro Ojeda Escudero, escritor y profesor de Literatura en la Universidad de Burgos.
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Ojeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Ojeda. Mostrar todas las entradas
viernes, 1 de mayo de 2020
sábado, 29 de septiembre de 2018
Casa de Zorrilla
En la Casa de Zorrilla, el pasado jueves, tuve el honor de presentar a mi querido Luis Felipe Comendador junto a Belén Artuñedo.
Con Belén Artuñedo y Luis Felipe Comendador
Con Fermín Herrero
Con Charo Vergaz
Con Paz Altés, Belén Artuñedo, Charo Vergaz, Luis Felipe Comendador y Pedro Ojeda
Etiquetas:
Belén Artuñedo,
Casa de Zorrilla,
Charo Vergaz,
DFM,
Fermín Herrero,
Literatura,
Luis-Felipe Comendador,
Paz Altés,
Pedro Ojeda,
Valladolid
jueves, 1 de diciembre de 2016
Casa de Zorrilla
El pasado jueves, en un acto dedicado a la obra poética de Pedro Ojeda. Muchas emociones, junto a él y a Ángela Hernández.
jueves, 8 de octubre de 2015
Burgos
Es muy difícil resumir una experiencia tan profunda como la que viví el viernes pasado en Burgos: cómo sintetizar una emoción que no deja de crecer y, por lo tanto, se resiste a ser delimitada.
Quiero dar las gracias a Pedro Ojeda y a su Club de Lectura, a la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos y a la Fundación Caja Círculo por ese regalo maravilloso de propiciar un encuentro con lectores de El tiempo incinerado, mi diario de 2004. Digo "mi diario" aunque soy ahora una persona muy distinta de la que escribió ese libro. Tanto, que me reconozco sobre todo en los demás, en lo que sentía y siento por ellos. Sé que estoy moldeado por el amor de los otros, por la suma de compañía y ausencia con la que se teje la vida, la caricia y el dolor. Y la pasión por aprender y el placer de dudar: la duda es una rueda que permite al pensamiento poder moverse.
Pedro, con inteligencia y delicadeza, fue abriendo senderos a través del libro y la memoria, senderos que recorría junto a todas las personas que se sumaron al diálogo. Fue estupendo ver a Amalia Trujillo y a Pilar M. Sancho, porque mi relación con ellas era virtual, a través de las redes sociales, pero mi afecto es tan real como si hubiésemos paseado juntos con la madre de Amalia, y las tres se cogieran las manos delante de mí.
Fue magnífico compartir todo ello con los asistentes y saludar de nuevo a Óscar Esquivias (La ciudad de plata está en mi mesa de nuevo).
Gracias por la generosidad de leer esas páginas, de hacerlo con tanto rigor y sensibilidad. Y gracias, muchísimas gracias, por hacer que mi padre saliese de las páginas del libro y pudiera estar allí, viviendo en las palabras y la música de vuestro cariño.
Fotografía de Amalia Trujillo
Fotografía de Luis García Vegas
Etiquetas:
Amalia Trujillo,
Burgos,
Diego Fernández Piera,
El tiempo incinerado,
Luis García Vegas,
Óscar Esquivias,
Pedro Ojeda,
Pilar M. Sancho
domingo, 21 de julio de 2013
Acequias y Esguevas
Se publican multitud de artículos y libros sobre la
arrolladora presencia de los blogs y las redes sociales: el análisis de sus innumerables
recursos desde las más diversas disciplinas –ingeniería, educación, seguridad,
ética…- forma parte de un debate intenso y ya cotidiano, mantenido a la extrema velocidad con la que
el propio medio lo suscita. Internet, para Pedro Ojeda Escudero, profesor de la Universidad de
Burgos, “es una nueva revolución tecnológica y cultural y ha producido una
aceleración del tiempo histórico de la Humanidad cuyas consecuencias aún
estamos por ver”.
El fomento de la lectura es, junto a la crítica cultural
y política, una de las claves que Ojeda ha marcado en La Acequia, cuya primera entrada es de 2006, y demuestra que la
vocación docente y el amor por la literatura no pueden restringirse a ningún
ámbito prefijado, porque los desborda todos. Cervantes, Baroja, Delibes y
Esquivias son algunos de los autores que han motivado esa mirada colectiva de
quienes participan en un trabajo minucioso, digno del mayor reconocimiento por el
compromiso, la generosidad e inteligencia que tanto le valoramos y agradecemos.
El día 1 de enero de 2011, Pedro Ojeda dio inicio al Proyecto agua, definido por él mismo
como “una investigación artística sobre las relaciones entre el agua y los
espacios autobiográficos”. De ahí surge Esguevas,
un libro con textos de Pedro y fotos de Javier García Riobó, donde la poesía
despierta la memoria al recorrerla detenidamente, envuelta en la humedad del
tiempo y el aroma de una vegetación que es causa y consecuencia, origen y
destino simultáneos.
“Si nos muriéramos, el agua, mansa, seguiría cayendo
sobre las ramas de los árboles”.
(Artículo publicado en El Mundo, edición de Castilla y León, el 21 de julio de 2013)
domingo, 29 de marzo de 2009
Miguel García Marbán sobre Medina de Rioseco
Fotografía de Pedro Ojeda
"Era la misma procesión de antaño. El anciano cree ver la que vio de niño, y el niño, aún sin darse de ello cuenta, espera ver la misma cuando llegue a anciano, si llega... Y no ha pasado más; ni monarquía, ni dictadura, ni revuelta, ni república. Pasan los pasos. Y los llevan los mozos''.
MIGUEL DE UNAMUNO
MIGUEL DE UNAMUNO
Viajar a España puede ser una buena ocasión para que cualquier persona pueda visitar la vieja ciudad de Medina de Rioseco en el corazón del viejo reino de Castilla.
Una localidad que fue cuna de los almirantes de Castilla, a la que el rey Felipe IV otorgó el título de ciudad, que albergó ferias y mercados donde mercaderes, cambistas y banqueros de toda Europa se dedicaban a la compra-venta de encajes, textiles, tapices, brocados, platería, joyería, muebles, aceites, pescados y ganado en un ir y venir del dinero, la banca y los tratos; un lugar donde la devoción levantó iglesias como catedrales en medio de calles con soportales y hasta donde llegaron las aguas de ese río artificial llamado Canal de Castilla que hoy recorre para el turismo el barco Antonio de Ulloa.
Sin duda alguna, si hay una época en la que esta bella localidad brilla con luz propia es durante la celebración de la Semana Santa. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, es una de las que más y mejor conservan el espíritu tradicional de la celebración de la Pasión de Cristo, y sin duda es la que mejor expresa la manera castellana de sentirla.
Centenarias cofradías que mantienen desde el siglo XVI una profunda devoción a los pasos procesionales que cada año portan a hombros por las calles riosecanas. Esculturas de madera que a golpe de gubia tallaron grandes maestros de la imaginería castellana como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Tomás de Sierra o Mateo Enríquez.
Describir las procesiones riosecanas es relatar la emoción de cientos momentos e instantes que quedan grabadas en la retina del espectador que uno de esos días se acerque hasta la vieja Ciudad de los Almirantes. La lentitud de los pasos saliendo de las puertas de las iglesias, el padre que se emociona al ver a su hijo esforzase bajo ''el tablero'', la débil llama de los faroles que en hilera alumbran las imágenes de la Pasión, el baile de los pasos en la calle mayor, la sombra de un Nazareno reflejada en la colosal portada de la iglesia de Santa Cruz, la rodillada de los pasos frente a la Virgen de la Cruz en la antigua puerta gótica de la muralla conocida como Arco Ajújar.
En la procesión del Jueves Santo participan los pasos La Oración del Huerto, La Flagelación, Jesús Atado a la Columna, Ecce-Homo, Jesús Nazareno de Santiago, La Santa Verónica, Jesús Nazareno de Santa Cruz, La Desnudez, Santo Cristo de la Pasión y La Dolorosa.
Mención a parte merece el Vienes Santo con uno de los momentos más importante de la Semana Santa riosecana con la salida de los llamados pasos grandes. Dos colosales grupos escultóricos que representan los momentos de la Pasión de la Crucifixión y de El Descendimiento, popularmente conocidos como ''El Longinos'' y de ''La Escalera'', y que a duras penas y con el esfuerzo y la pericia de los cofrades logran cada año traspasar el dintel de la puerta de la capilla en la que cada año miles de personas esperan este instante mágico.
Además, ese día procesionan El Cristo de la Paz, el Cristo de los Afligidos, La Piedad, El Santo Sepulcro y la Soledad. Estas procesiones se corresponden en su origen con las que tuvieron las cofradías históricas del siglo XVI de la Vera Cruz, La Pasión y la Quinta Angustia que en el siglo XIX por un proceso de transformaciones derivaron en las cofradías actuales, algunas relacionadas en su evolución con hermandades gremiales.
Unos días en los que las tradiciones más enraizadas se unen a una profunda devoción. Una visita en la que tampoco podrá falta el poder degustar sabrosas viandas como el asado de lechazo o los pichones como emblemas de una tierra que una y otra vez invita a volver, porque siempre se vuelve a aquellos lugares que te tocan el corazón.
Una localidad que fue cuna de los almirantes de Castilla, a la que el rey Felipe IV otorgó el título de ciudad, que albergó ferias y mercados donde mercaderes, cambistas y banqueros de toda Europa se dedicaban a la compra-venta de encajes, textiles, tapices, brocados, platería, joyería, muebles, aceites, pescados y ganado en un ir y venir del dinero, la banca y los tratos; un lugar donde la devoción levantó iglesias como catedrales en medio de calles con soportales y hasta donde llegaron las aguas de ese río artificial llamado Canal de Castilla que hoy recorre para el turismo el barco Antonio de Ulloa.
Sin duda alguna, si hay una época en la que esta bella localidad brilla con luz propia es durante la celebración de la Semana Santa. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, es una de las que más y mejor conservan el espíritu tradicional de la celebración de la Pasión de Cristo, y sin duda es la que mejor expresa la manera castellana de sentirla.
Centenarias cofradías que mantienen desde el siglo XVI una profunda devoción a los pasos procesionales que cada año portan a hombros por las calles riosecanas. Esculturas de madera que a golpe de gubia tallaron grandes maestros de la imaginería castellana como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Tomás de Sierra o Mateo Enríquez.
Describir las procesiones riosecanas es relatar la emoción de cientos momentos e instantes que quedan grabadas en la retina del espectador que uno de esos días se acerque hasta la vieja Ciudad de los Almirantes. La lentitud de los pasos saliendo de las puertas de las iglesias, el padre que se emociona al ver a su hijo esforzase bajo ''el tablero'', la débil llama de los faroles que en hilera alumbran las imágenes de la Pasión, el baile de los pasos en la calle mayor, la sombra de un Nazareno reflejada en la colosal portada de la iglesia de Santa Cruz, la rodillada de los pasos frente a la Virgen de la Cruz en la antigua puerta gótica de la muralla conocida como Arco Ajújar.
En la procesión del Jueves Santo participan los pasos La Oración del Huerto, La Flagelación, Jesús Atado a la Columna, Ecce-Homo, Jesús Nazareno de Santiago, La Santa Verónica, Jesús Nazareno de Santa Cruz, La Desnudez, Santo Cristo de la Pasión y La Dolorosa.
Mención a parte merece el Vienes Santo con uno de los momentos más importante de la Semana Santa riosecana con la salida de los llamados pasos grandes. Dos colosales grupos escultóricos que representan los momentos de la Pasión de la Crucifixión y de El Descendimiento, popularmente conocidos como ''El Longinos'' y de ''La Escalera'', y que a duras penas y con el esfuerzo y la pericia de los cofrades logran cada año traspasar el dintel de la puerta de la capilla en la que cada año miles de personas esperan este instante mágico.
Además, ese día procesionan El Cristo de la Paz, el Cristo de los Afligidos, La Piedad, El Santo Sepulcro y la Soledad. Estas procesiones se corresponden en su origen con las que tuvieron las cofradías históricas del siglo XVI de la Vera Cruz, La Pasión y la Quinta Angustia que en el siglo XIX por un proceso de transformaciones derivaron en las cofradías actuales, algunas relacionadas en su evolución con hermandades gremiales.
Unos días en los que las tradiciones más enraizadas se unen a una profunda devoción. Una visita en la que tampoco podrá falta el poder degustar sabrosas viandas como el asado de lechazo o los pichones como emblemas de una tierra que una y otra vez invita a volver, porque siempre se vuelve a aquellos lugares que te tocan el corazón.
domingo, 12 de octubre de 2008
Valladolid
Con la generosidad de siempre, Pedro Ojeda ha escrito en La acequia sobre el homenaje a Ramón Barce que tuvo lugar ayer en Valladolid, donde intervine junto a Ramón para hacer un repaso de su vida. Por último, como parte estrictamente musical, toqué La nave volante.

viernes, 4 de julio de 2008
El Quijote según Pedro Ojeda
Se publican multitud de artículos, en todas las lenguas y medios, sobre la arrolladora presencia de los blogs, el nuevo concepto de relación que aportan -sobre todo en la política- y, en definitiva, de la utilidad y bondades de sus recursos. Internet es una herramienta y, como tal, susceptible de toda clase de usos. Quiero referirme hoy a un proyecto extraordinario para el fomento de la lectura. En concreto sobre El Quijote de Cervantes, que lleva a cabo Pedro Ojeda, profesor de la Universidad de Burgos.
Pedro demuestra que la vocación docente y el amor por la literatura no pueden restringirse a ningún ámbito prefijado, porque los los desborda todos. Fundamentalmente, cuando hay alguien con el compromiso, la generosidad e inteligencia que tanto valoramos y le agradecemos.
viernes, 2 de mayo de 2008
Esquivias y Ojeda
La editorial El pasaje de las letras ha publicado el -hasta hoy- último libro de Óscar Esquivias, que lleva por título La ciudad de plata. He asistido esta mañana a su presentación, en la Feria del Libro de Valladolid, a cargo de Pedro Ojeda.
Frente a tantos comentarios preparados a última hora, es necesario destacar el profundo conocimento que Pedro tiene de la obra del autor burgalés desde sus mismos inicios y que abarca toda su trayectoria.
Alegría, pues, al poder verle y escucharle.
domingo, 16 de marzo de 2008
Ángel Torío
Hubo muchos amigos en el recital de ayer. Algunos, como Pedro Ojeda -acompañado por su hija Elena y una sobrina- era la primera vez que asistían a un concierto mío. Me alegró muchísimo encontrarlos.
Quiero escribir hoy sobre una persona que lleva años asistiendo a todo lo que hago en Valladolid: Ángel Torío, que fue catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Valladolid. El abrazo con el que nos despedimos y sus siempre cariñosas palabras compensan con creces algunas ausencias.
Todo un honor para mí. Un ejemplo para todos.
domingo, 14 de octubre de 2007
Pedro Ojeda
Visita de Pedro Ojeda, al que conocía por sus escritos, uno de ellos sobre el escritor riosecano Ventura García Escobar, que leí hace bastante tiempo. Después, hemos intercambiado mensajes desde nuestros respectivos blogs y se hacía precisa una conversación personal como la de hoy, junto a mi hermano Álvaro.
Pedro vive entre Valladolid y Burgos; por sus ideas y su voluntad para llevarlas a cabo es un hombre necesario en Castilla y León.
sábado, 29 de septiembre de 2007
Números, cine y melancolía
Me he levantado con el recuerdo del sueño: una serie de números con la que he digitado un pasaje bastante difícil de la Sonata nº 3 de Ramón Barce. Pero el sueño eran los números... no la música, ni el piano...
Por la tarde hemos ido mi hermano Álvaro y yo a ver La gran estafa, ya que no ponían en esos cines Caótica Ana, recomendada por Pedro Ojeda en su blog.
Y ahora, esta melancolía, sin saber de dónde viene, ni en qué lugar ha encontrado tanta fuerza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









