domingo 5 de julio de 2009

Recordando a Miguel Frechilla

Cada cinco de julio llamaba a Miguel Frechilla para felicitarle por su cumpleaños. Siempre respondía lo mismo: "estoy mejor que nunca".
Hablábamos prácticamente a diario y así, también a diario, le recuerdo. Y le echo de menos. Su afecto incondicional, su inteligente conversación, su infatigable espíritu optimista no han encontrado un sustituto en mi vida.
Fue mi profesor; después, mi compañero en el conservatorio; siempre, mi amigo: un maestro en el más bello sentido de esa palabra que muy pocos son capaces de llenar.

miércoles 1 de julio de 2009

Escuela Infantil

Se celebró ayer una fiesta en la Escuela Infantil a la que ha asistido Pablo durante este curso. Una de las ventajas de vivir en Medina de Rioseco consiste, por ejemplo, en saber qué manos van a cuidar de tu hijo. Los profesionales de la Escuela Infantil son extraordinarios. He comprobado el afecto y la sensibilidad que muestran con los niños, su dedicación rigurosa, paciente y atenta.
Esta Escuela es una maravilla.
Felicidades.

Foto de Marco Sahagún

domingo 28 de junio de 2009

San Juan

Las fiestas de Medina de Rioseco tienen lugar en estos días. Tere, Pablo y yo hemos dado una vuelta en el tren de los más pequeños. Foto de Miguel García Marbán

viernes 26 de junio de 2009

La Raíz

Durante el curso, almuerzo en Valladolid con bastante frecuencia. Luis García Vegas tiene, entre sus muchas virtudes, la de ser un perspicaz descubridor de restaurantes, por lo que casi siempre es quien elige a la hora de comer. Me ha llevado últimamente a La Raíz.
Se trata de un local con todo lo que necesito: un espacio agradable y tranquilo, una cocina atractiva, novedosa y sustentada en unos productos de gran calidad trabajados con cariño. El trato es el que yo prefiero: educado y próximo.

Absolutamente recomendable.

martes 23 de junio de 2009

Albert Sardà en Rioseco

Había venido Albert Sardà otras veces a Rioseco desde Barcelona, pero nunca en moto, para dormir en casa y seguir por la mañana con destino a una ciudad gallega. Albert siempre ha tenido un espíritu aventurero, alegre y jovial. Por eso no lo tomé a broma cuando me avisó de las características de su viaje.
Hoy se nos ha unido Luis García Vegas en la cafetería de Mario Cubero. Traía una camiseta con la imagen de su celebrada serie Copa o vaso.

lunes 22 de junio de 2009

Ha muerto Julio Valdeón

fotografiado por Henar Sastre

viernes 19 de junio de 2009

La biblioteca del compositor Félix-Antonio

Visito con frecuencia a Félix-Antonio González, más aún en los últimos meses, desde que se encuentra enfermo. Esta mañana he ido acompañado por Luis García Vegas. Allí hemos compartido conversación con Francisco García Álvarez, que trabaja, con gran rigor y entusiasmo, en una tesis sobre el padre de Félix.
Carlos Castilla del Pino diferenciaba dos grandes tipos de bibliotecas: la que uno encuentra ya hecha y la que uno hace. La del compositor Félix-Antonio pertenece al segundo grupo. Por tanto, es de gran utilidad para comprender al que fue construyéndola libro a libro. Félix recuerda a su madre quejándose cada vez que su padre llegaba a casa con un nuevo ejemplar. No disfrutaba de un desahogo económico, pero siempre tuvo las monedas justas para otro volumen.
La biblioteca refleja los múltiples intereses intelectuales de Félix-Antonio. El valor de su contenido musical es extraordinario: primeras ediciones, títulos poco frecuentes y obras imposibles de encontrar no sólo traducidas, sino en sus idiomas originales. Un tesoro.

miércoles 17 de junio de 2009

Autocrítica y ética

Es sorprendente la falta de compensación entre la capacidad crítica y la autocrítica de muchas personas. Lo he hablado hoy mismo con Luis García Vegas. Parece imposible un desequilibrio tan exagerado entre el severo y, tantas veces, desdeñoso juicio sobre los demás, y la mayor de las indulgencias ante los propios actos. Lo curioso es que Luis y yo nos referíamos a personas con un normal comportamiento en la vida diaria, incluso de trato cordial, pero que se vuelven implacables en cuanto tienen la ocasión de emitir su punto de vista en jurados, concursos y pruebas de todo tipo.
Aunque esto de la escasa autocrítica no tiene límites. Recuerdo una anécdota reciente: presenté un libro rebosante de erratas, asunto que omití en el acto público, pero, privadamente, se lo comuniqué a su editora. Ella no dijo nada. A los pocos días, publicó un artículo en el que atacaba a quienes presumían de encontrar erratas, ya que éstas eran inevitables. Pues bien, el libro en cuestión lleva dentro más de un centenar, y la mayor de todas ¡incluso en el título!
Una vergüenza que la editora no sintió, aunque fue capaz de provocársela a muchos otros: vergüenza ajena y tristeza por la falta de rigor profesional y la ausencia de una autocrítica que, en definitiva, no puede separarse de la ética.

lunes 15 de junio de 2009

Chez Borges


Jorge-Luis Borges se ha convertido en la imagen del lector, aumentada, paradójicamente, por su ceguera, que le da un extraordinario valor simbólico.
Además de su madre, hubo muchas personas que leyeron a Borges. Entre 1964 y 1968, Alberto Manguel fue uno de los que disfrutaron de ese privilegio. Una experiencia narrada en Chez Borges, título traducido al castellano por el menos expresivo de Con Borges.
Manguel relata las horas pasadas junto al escritor, describe cómo era su biblioteca personal -mucho menor de lo que pudiera imaginarse en quien veía el Paraíso "bajo la especie de una biblioteca"- y múltiples detalles de su vida cotidiana, interesantes y reveladores de una personalidad completamente fascinante.

jueves 11 de junio de 2009

Un problema muy serio


lunes 8 de junio de 2009

Alicia Seminara

Alicia Seminara es uno de los mayores tesoros que he encontrado en Internet.

Esta mañana, al visitar su blog, una preciosa sorpresa me esperaba...

miércoles 3 de junio de 2009

Miguel García Marbán


La mar de campos publica una noticia que me ha alegrado mucho: la concesión del premio "Un diez para diez" a Miguel García Marbán.
Tierra de Campos necesita de personas como Miguel, dotadas de una especial sensibilidad para poner por escrito no sólo aquello que aparece en una crónica al uso, sino algo mucho más difícil: los anhelos compartidos de quienes amamos este espacio y creemos en sus posibilidades.
El premio confirma que Miguel García Marbán es la voz y los ojos de esta Tierra de Campos acostumbrada al silencio.

Enhorabuena, amigo.

Amador Sánchez Marcos, Diego Fernández Magdaleno y Miguel García Marbán

lunes 1 de junio de 2009

La biblioteca de Carlos Castilla del Pino

Conferencia de Carlos Castilla del Pino en la Biblioteca Nacional, el 11 de junio de 2008.


viernes 29 de mayo de 2009

Grabación


Mañana grabaré dos obras para el disco en homenaje a Isaac Albéniz: Aquel 28 de marzo, que Francisco García Álvarez dedicó a la memoria de mi padre, y Miniaturas, de Armand Grèbol.
Queremos una visión de Álbeniz contextualizada, por lo que se incluirán partituras suyas, de su época y una muestra de cómo ha influido en creadores contemporáneos. En definitiva, una sístesis de los conciertos del ciclo.

La grabación es un testimonio interpretativo, una de las manifiestaciones posibles de esa música impresa, abierta a otras opciones, a miradas distintas y, por consiguiente, nunca definitivas.

lunes 25 de mayo de 2009

Pamplona


El sábado di un concierto en Pamplona, para celebrar el ochenta aniversario de Agustín González Acilu, galardonado recientemente con el Premio Príncipe de Viana.

Tere y yo fuimos con Laura Arenas y Luis García Vegas. Allí encontramos a Miren Zubeldia y Francisco García Álvarez, a Manuel Bocos y su pareja. También, a Fermín Bernetxea, a quien no veía desde que ambos fuimos miembros del jurado en un concurso de Cantabria.

La casualidad hizo que Gaspar Llamazares se alojara en nuestro hotel. Conversamos durante el desayuno sobre la campaña electoral, que a él le llevó a Pamplona precisamente ese día.



Mi padre inició en la Clínica Universitaria su tratamiento de quimioterapia el año 2004. Pamplona es, para mí, un apretado nudo de recuerdos con mi padre como protagonista: aquel tiempo en el que luchamos tanto, en el que sentíamos una fuerza imbatible.

Lo primero que hice en la recepción del hotel fue preguntar si estábamos lejos de la Clínica. No sabía si atreverme a pasear por sus alrededores e incluso entrar al recibidor, a la pequeña librería, subir a la planta... No fui. Pero la duda no dejó de perturbarme durante todo el fin de semana.








miércoles 20 de mayo de 2009

Angelines

Me pregunto de dónde saca la fuerza para continuar trabajando, para ilusionarse con iniciativas nuevas y no abandonarlo todo, de puro ridículo y minúsculo, ante la muerte de Elena.
Angelines Porres está pasando por los peores momentos de su vida y, sin embargo, es capaz de dar a los demás ese amor que, en sus actuales circunstancias, sólo puede brotar de seres humanos privilegiados, radicalmente prodigiosos.
Antes de que se dedicara a la política, en la presentación del primer Congreso sobre Creación Musical Contemporánea, dije que Angelines era una mujer maravillosa. Ahora, tras un buen número de años desempeñando una importante labor en el Ayuntamiento de Valladolid, lo sigue siendo. No es nada sencillo. La política deja estrechos cauces a la generosidad y al compromiso sincero por el bien común. De ahí que sea emocionante ver a Angelines, después de la enfermedad y la muerte de su hija, entusiasmada con una nueva adquisición de fondos bibliográficos o con las listas previsibles de concursantes al Premio Frechilla-Zuloaga.
Estábamos en una mesa repleta de papeles, pensando juntos, según expresión suya. De pronto me miró y dijo: "Diego, me gusta trabajar contigo". Jamás lo olvidaré. Me siento muy feliz junto a ella. Carlos Castilla del Pino aseguraba que "en la medida en que hay una ostentación hay también una deficiencia". Su actitud dialogante y sencilla, dispuesta a aprender y a empaparse de cuanto le rodea, es admirable en este mundo nuestro de vanidad desenfrenada.

Ya sabes, Angelines, que sigo sin descanso un precepto de Nietzsche: "Donde no puedas amar, pasa de largo". Y por eso mismo, querida amiga, estaré siempre a tu lado.
Te quiero mucho, Porres.

martes 19 de mayo de 2009

Homenaje a Isaac Albéniz


Caja España patrocina una serie de conciertos y la grabación de un disco para conmemorar el centenario de la muerte del compositor Isaac Albéniz, una de las figuras más importantes de la cultura española de todos los tiempos.

Supone todo un honor para mí participar en este homenaje junto a pianistas a los que admiro y aprecio, como son Guillermo González, Claudio Martínez-Mehner, Ángel Huidobro, Judith Jáuregui y Juan-Manuel Consuegra, coordinados por Luis García Vegas, que ha volcado en este proyecto toda su experiencia y sensibilidad.



Calendario

MÁLAGA, miércoles 6 de mayo de 2009
Auditorio del Conservatorio Superior de Música
Guillermo González
Iberia, de Albéniz


VALLADOLID, jueves 21 de mayo de 2009
Salón de Actos de Caja España - Fuente Dorada
Claudio Martínez Mehner
Obras de Albéniz, Berg, Sciortino, Janacek y Debussy


PALENCIA, jueves 4 de junio de 2009
Auditorio Caja España
Judith Jáuregui
Obras de Albéniz, Villa-Lobos, Mompou y Ginastera


ZAMORA, jueves 17 de septiembre de 2009
Centro Cultural Caja España
Diego Fernández Magdaleno
Obras de Albéniz y compositores españoles contemporáneos


LEÓN, viernes 18 de septiembre de 2009
Centro Cultural Caja España Santa Nonia
Diego Fernández Magdaleno
Obras de Albéniz y compositores españoles contemporáneos


ZARAGOZA, jueves 15 de octubre de 2009
Auditorio Eduardo del Pueyo
Ángel Huidobro
Iberia, de Albéniz


BILBAO, viernes 20 de noviembre de 2009
Sociedad Filarmónica de Bilbao
Judith Jáuregui
Obras de Albéniz, Villa-Lobos, Mompou y Ginastera


MURCIA, lunes 23 de noviembre de 2009
Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas
Asociación Pro-Música de Murcia
Guillermo González
Iberia, de Albéniz


VALENCIA, noviembre de 2009 (día por determinar)
Palau de les Arts Reina Sofía
Ángel Huidobro y Juan-Manuel Consuegra (4 manos)
Obras de Albéniz, Oliver, Rodrigo, Turina, Granados, Falla y García Abril

viernes 15 de mayo de 2009

Ha muerto Carlos Castilla del Pino


Un maestro lo es con independencia de lo que enseñe. Lo dijo Carlos Castilla del Pino y, de forma prodigiosa, se cumplía en él mismo. Era una de las personalidades más importantes de nuestro país, un intelectual formidable, un hombre comprometido con la democracia, con la verdad.

Me envió algunas cartas sobre mis libros, con su letra pequeña y su sabiduría inacabable. La noticia de su muerte me ha sorprendido leyéndole. No es ninguna casualidad: Pretérito imperfecto, Casa del olivo, las conversaciones que mantuvo con Anna Caballé y otras de sus obras son páginas a las que vuelvo constantemente.

Castilla del Pino expresó su deseo de morir escuchando, una y otra vez, la Nana de Manuel de Falla, en la interpretación de Victoria de los Ángeles, a la que admiraba tanto como yo a él.



martes 12 de mayo de 2009

Valladolid

Toqué el jueves pasado obras de Fernando Remacha, Carlos Cruz de Castro y Armand Grèbol en la sala de cámara del Auditorio de Valladolid (Centro Cultural Miguel Delibes).
Profesores del Conservatorio en concierto, era el título del acto. Me hizo mucha ilusión participar junto a mis compañeros: Román E. Álvarez (oboe), José-Ramón Echezarreta (piano), Isabel Font (violoncello), Daniel Lorenzo (viola), Macarena Mesa (violín) y Javier Prieto (clarinete).



sábado 9 de mayo de 2009

Un hombre bueno

Esta tarde, Tere y yo hemos visto en el cine Un hombre bueno, donde se mezclan la amistad y el crimen, el sentimiento de culpa y la fe.
La película cuenta con unas magníficas interpretaciones, siendo especialmente relevante, a mi juicio, la de Emilio Gutiérrez Caba.
Por desgracia, tiene algunos puntos débiles que disminuyen la calidad de la obra, como la frágil construcción de uno de los personajes importantes de la trama.
En todo caso, tanto a Tere como a mí nos ha parecido interesante.

martes 5 de mayo de 2009

Feria del Libro de Valladolid


Ayer tuve la gran satisfacción de presentar la última obra de Félix-Antonio González junto al propio autor y Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid, dentro de la presente edición de la Feria del Libro. En él se recogen doscientos artículos, publicados previamente en El Norte de Castilla, su casa, como él mismo dice, un diario en el que lo ha sido todo, incluso director y uno de sus principales referentes. Félix ha escrito miles de artículos, miles de crónicas, de reportajes. Recuerdo una portada de El Norte de Castilla, desteñida por el tiempo en el desván de mi abuela Amparo. En ella, cuatro firmas: Jorge Guillén, Francisco de Cossío, Miguel Delibes y Félix-Antonio González. Una portada para enmarcar como ejemplo de cualquier reflexión sobre literatura y periodismo.
Dice Félix que "hay que llorar cada muerte, indignarse ante cada injusticia, como si fueran las primeras del mundo". Ese modo de entender su profesión, de que la ética jamás sucumba a la costumbre de despreciarla, es toda una declaración de intenciones.
El origen de mi amistad con Félix tiene el sello de su padre, de mi búsqueda de partituras de ese inolvidable artista, por desgracia poco interpretado. Y ahí encontré la devoción de Félix por quien no sólo le dio la vida, sino que se la llenó, de un hombre que se convirtió en un modelo de conducta por su inquebrantable fidelidad a unos principios tan necesarios antes como ahora. El compositor Félix-Antonio ha estado presente en cada uno de los días de su hijo. Su presencia alienta las páginas de este nuevo libro, como un esfuerzo por hacer justicia, por rescatar del olvido a quien nunca debió habitarlo. Ese amor compartido es una de las claves de nuestra amistad y nuestro mutuo entendimiento.


Ha escrito Elías Canetti que "de cada daño que sufren los que amamos brota un mar de ternura". Podría ser un hermoso resumen de este libro. Porque en él hay un claro punto de vista sobre el mundo, un lugar desde donde parte la lúcida mirada de su autor. Y esa mirada nace, en numerosas ocasiones, de una reacción frente al dolor, de una reacción que no resulta rencorosa sino, más bien, amable, cálida, como ese mar de ternura que menciona Canetti.
Un mar que Félix-Antonio González, con su inseparable y maravillosa Carmen, nos ofrece como un regalo que añadir a los muchos que hemos recibido de su generosidad, de una escritura porosa, como recién mojada por ese mar de ternura.

domingo 3 de mayo de 2009

Elena Murcia Porres

Acaba de llamar Luis García Vegas: ha muerto Elena, la hija de nuestra amiga Angelines Porres. Y un dolor conocido ha vuelto a punzarme. Un dolor del que no puede existir reflejo en la escritura. En nada.
Cuando ha sonado el teléfono estaba trabajando en la presentación de la última obra de Félix-Antonio González, que haré mañana en la Feria del Libro de Valladolid.

Como homenaje a Elena, trancribo aquí un poema de Félix:

Ha amanecido esta mañana...
¿Cómo
pudo olvidar el alba tu consigna?
¿Quién dio la orden de: ahora, si no estabas?
¿Quién ha vuelto a inventar la luz?
¿Quién pudo
improvisar el pájaro y el trigo?
¿Cómo el aire tenía
tan ágil el olvido de tus ojos,
de tus labios cerrando el alma apenas?
¿Cómo el viento podía no tenerte,
ya vuelo sin dolor de rama, puro...?
Y la fuente y el mar y el lago...
¿Cómo
pudo olvidar el lago tu sonrisa?

Que me estás en la pura voz, en la alta
luz, aún más luz, sobre esta luz pequeña...
Que te estoy en el peso, peso mismo;
Y este dolor total que te reclama
no puede darme tu recuerdo puro...

¿De qué hondísima mina insospechada
puede seguir naciéndose la vida,
si no estás?
¿Por qué brújula se rigen
los soles y los niños?
¿De qué fuente
nos volverá a manar la primavera?

¿Cómo ha podido ser, dime, que hoy, muerto
todo en tu muerte,
haya sencillamente amanecido?

jueves 30 de abril de 2009

Valladolid


El viernes di un concierto que llevaba por título Recordando a Ramón Barce. Decía Gustav Mahler que he el mejor modo de honrar a un compositor es interpretar su música.
Al terminar, mi alumna Luisa Vinuesa subió al escenario con unas flores que me enviaba Elena Martín, la inseparable compañera de Ramón.
Me encantaría que el acto hubiera sido como lo vio Fernando Manero desde su generosidad y cariño:


Ayer oi por vez primera tocar el piano a Diego Fernández Magdaleno. Coincidencias, viajes, situaciones diversas me lo habian impedido hasta ahora. Decidí, al fin, acudir a un concierto del ilustre pianista, nacido en la Tierra de Campos vallisoletana. Me apetecía disfrutar de un momento de satisfacción musical en una tarde relajada, tras un día de intenso trabajo. Siempre he deseado tocar el piano, pero, como el personaje de la película The Visitor (2007), he llegado tarde y ya no hay posibilidad de recuperar el tiempo que pude utilizar en esa tarea tan placentera.
Leal con sus amigos, Diego dedicó el concierto a la figura de Ramón Barce, recientemente fallecido, y de quien tantas veces ha hablado en su Las palabras del agua. Allí me presenté, y ésta es la sensación que tuve:


Suena el piano. El aire se detiene.
El silencio se transforma de repente
en sonidos que todo lo enriquecen.
La sala cambia de color y de sentido,
las aristas del espacio cobran otra dimensión
Ha llegado el momento de escuchar.
El deleite nos espera y lo esperamos todos.
Y escuchamos, asombrados,
lo que el piano transmite,
y que sabiamente Diego sabe transmitir.
Incesante, rotundo, decidido,
coherente, tierno a la vez.
Todas las actitudes se concilian en un rostro ensimismado,
que acostumbra a cuidar el detalle, a sentir cada tecla,
a crear expectación ante la nota que emerge y estalla.
Sin desfallecer, inagotables las manos.
Nos descubre la tenacidad y el empeño
que el artista ha de poner en la interpretación de la obra.
Nada queda al albur, nada a la improvisación,
todo está calculado,
porque así es la música.
Libertad creativa, disciplina para hacerla llegar
a un público entregado, que espera lo mejor,
mientras lo mejor le es entregado al fin.

lunes 27 de abril de 2009

Razón y desencanto

Mi querida Isabel Huete ha escrito en su blog sobre Razón y desencanto:

Hace algunos días acabé de leer este delicioso libro de Diego Fernández Magdaleno. El título me enamoró desde el primer momento, cuando lo anunció en su blog y tuve claro que no me lo podía perder, de igual manera que cuando anunció su ¿penúltimo? concierto en Madrid, del que ya hablé en esta bitácora, y pude disfrutar como una enana de su interpretación al piano, quizá el instrumento musical que más me gusta y hubiese querido saber tocar desde mi juventud, pero me tuve que conformar con una guitarra porque en casa no había dinero para más pero, claro, al no ser lo que yo quería, rasgueé alguna vez sus cuerdas y después me olvidé de ella. También me hubiese querido convertir en escritora pero cuando me di cuenta de que tampoco llegaría a nada con ello, me dediqué a consolarme leyendo cuanto libro cayó en mis manos, lo cual sigo haciendo ahora cuando el tiempo me lo permite. Y entre esos libros me alegro que se encuentre el de Diego. Es curioso que a medida que lo iba leyendo algo me iba rondando la cabeza, algo que no sabía definir con claridad, algo que de alguna manera me "hablaba" y no sólo surgía de las palabras escritas sino que iba más allá. Fue al terminarlo cuando se mostró ese algo de forma rotunda: el libro de Diego me recordaba a una composición sinfónica para piano, no a una en especial sino a una muy particular en la que cada nueva entrada de su diario -porque de un diario se trata- se transformaba en la nota que iba construyendo las distintas partes de la sinfonía. Y esas partes son los tres años (2005-2006) por los que recorre sus días, días en los que siempre ocurre algo que deja su reflejo en el sentimiento, tal rico en matices, tan racional-irracional a veces, tan alegre otras, tan demoledor incluso. Cada fecha, cada nota, es un breve reflejo de lo mejor del día, la sustancia en la que se condensa lo realmente importante, eso que ha merecido la pena ser vivido y recordado. Lo he dicho en otras ocasiones: me encanta escuchar música pero no entiendo nada de ella, ni de la clásica ni de la moderna ni de la contemporánea; tan sólo sé si algo me gusta, me es indiferente o me resulta horripilante. No me pasa igual con los libros porque después de haber leído durante tantos años algo he aprendido, aunque reconozco que no siempre me gustan más los mejor escritos ni menos los que su temática no resulta demasiado emocionante. No es el caso de Razón y desencanto porque no sólo está bien escrito sino que, además, sus palabras musicadas te secuestran el interés desde el primer momento, te enseñan lo que es la verdadera dignidad y eleva la sencillez a la categoría de autenticidad. Diego repasa los aconteceres con la naturalidad de quien sabe que cada instante es como una flor fresca a la que hay que permitir desarrollarse, respirar su aroma y dejar morir para que crezca otra en su lugar. Las vivencias se entrelazan de tal manera que nos lleva paso a paso a sumergirnos en la gran sinfonía de la vida. Hoy es una reflexión serena sobre un hecho, un sentimiento o una duda; mañana un encuentro inesperado con alguien a quien se admira, una comida con amigos,una actividad familiar o un concierto programado en cualquier ciudad de las muchas en las que ha tocado; pasado mañana el comentario sobre un libro, un autor, un músico, una película o un acontecimiento político; al siguiente día, y muchos otros, el recuerdo de su padre, muerto en fechas no muy lejanas pero vivo en el sentimiento, añorado e imposible de apartar con subterfugios inútiles (¡qué fácil me ha resultado ponerme en su lugar en esta cuestión tras la muerte de mi madre!). Y así se van desgranando las notas, no sé si de esta sinfonía o de este poema sinfónico que es el fluir de su existencia. Me gustaría que esta torpe reseña animara a otros/as a leerlo porque se trata de todos nosotros, de lo que nos pasa y de lo que trasciende, de la razón y del sentir, de la plenitud y del desencanto. Para mí, una gozada.

domingo 26 de abril de 2009

Indro Montanelli sobre Alberto Moravia



Moravia ha fundado, con Pasolini y Dacia Maraini, "un comité contra la represión". Es la nueva prueba de que no hay represión. Si la hubiese, Moravia estaría con los represores, como ha demostrado avalando con su silencio la persecución de Solzhenitsyn en Rusia.

sábado 25 de abril de 2009

A la sombra del poder

Tere y yo hemos ido al cine, con la seguridad de que Ramón Lobo no iba a equivocarse.

miércoles 22 de abril de 2009

Jorge Wagensberg


Cualquier libro de Jorge Wagensberg es una fiesta para la inteligencia, una afirmación nueva del inagotable gozo de pensar. Desde hace años leo todo lo que Wagensberg publica: ideas a bordo de una escritura sintética e impecable. Dos de sus obras, Si la naturaleza es la respuesta ¿cuál era la pregunta? y A más como, menos por qué, me acompañan constantemente y tienen un lugar reservado en mi mesilla.
Javier Cuervo, parafraseándolo, resume: "A más Wagensberg, menos aburrimiento".

domingo 19 de abril de 2009

Rita Levi-Montalcini


Publica El País una entrevista con Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Medicina en 1986. El próximo miércoles cumplirá 100 años. Esplendorosos.

A la pregunta "¿cuánto desearía vivir?", Levi-Montalcini responde:

El tiempo que funcione el cerebro. Cuando por factores químicos pierda la capacidad de pensar, dejaré dicho en mi testamento biológico que quiero ser ayudada a dejar mi vida con dignidad. Puede pasar mañana o pasado mañana. Eso no es importante. Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho. Porque ése lleva a la Shoah, a la tragedia y a la miseria. Y puede suponer la extinción de la especie humana.

viernes 17 de abril de 2009

Ramón Gómez de la Serna

miércoles 15 de abril de 2009

Manuel Lozano Leyva

domingo 12 de abril de 2009

Gran Torino


Tere y yo hemos ido al cine para ver Gran Torino, la nueva película de Clint Eastwood.
La crítica ha sido unánime en sus juicios positivos sobre ella. Esperábamos una película de calidad y no se han frustrado nuestras expectativas.

jueves 9 de abril de 2009

Joaquim Garrigosa


Conocí a Joaquim Garrigosa en Tarrasa, cuando ambos formábamos parte del jurado en la IX edición del Concurso de Música de Cámara Montserrat Alavedra. Encontré en Quim un interlocutor inteligente y afectuoso, como pude comprobar de nuevo ayer, al recibirlo junto a su esposa en Medina de Rioseco. Una visita que me llena de alegría en estas horas ensombrecidas por una tristeza inesperada.

domingo 5 de abril de 2009

Todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno


He vuelto a ver Todas las mañanas del mundo, la película de Alain Corneau basada en la novela homónima de Pascal Quignard. Cuando se estrenó, la vi en el desaparecido Cine Groucho, de Valladolid. En esta ocasión, al terminar, he continuado con un extra que acompaña al DVD, dedicado a Jordi Savall, cuya decisiva función en la banda sonora de Todas las mañanas del mundo es de todos conocida. El documental dirigido por Didier Baussy-Oulianoff muestra las múltiples facetas de Savall, su labor investigadora e interpretativa de repertorios en muchos casos poco frecuentes, que ha divulgado con éxito por todo el mundo.

martes 31 de marzo de 2009

Fernando Zaparaín

Asistí el jueves al discurso de ingreso de un nuevo compañero en la Real Academia de Bellas Artes, el arquitecto Fernando Zaparaín, titulado Idea, forma y experiencia. Una teoría de proyectación.
De Fernando conocía su libro Le Corbusier: artista, héroe y hombre-tipo, que me dejó mi querido Javier López de Uribe, precisamente encargado de contestar su discurso en nombre de la Real Academia.

Javier dijo que la arquitectura es "proyectar para el hombre. Humanizar el aire, humanizar el espacio, conjugando el aspecto, la forma y la proporción". Un argumento con el que Fernando concluyó su discurso: "Parece por tanto interesante acabar estas disquisiciones sobre el proceso proyectual arquitectónico, considerando a la persona como la verdadera protagonista. En ella empezó libremente la idea y a ella, por encima de demagogias, se debe remitir el resultado".

Fotografía: J. Ruiz

domingo 29 de marzo de 2009

Miguel García Marbán sobre Medina de Rioseco

Fotografía de Pedro Ojeda




"Era la misma procesión de antaño. El anciano cree ver la que vio de niño, y el niño, aún sin darse de ello cuenta, espera ver la misma cuando llegue a anciano, si llega... Y no ha pasado más; ni monarquía, ni dictadura, ni revuelta, ni república. Pasan los pasos. Y los llevan los mozos''.
MIGUEL DE UNAMUNO

Viajar a España puede ser una buena ocasión para que cualquier persona pueda visitar la vieja ciudad de Medina de Rioseco en el corazón del viejo reino de Castilla.
Una localidad que fue cuna de los almirantes de Castilla, a la que el rey Felipe IV otorgó el título de ciudad, que albergó ferias y mercados donde mercaderes, cambistas y banqueros de toda Europa se dedicaban a la compra-venta de encajes, textiles, tapices, brocados, platería, joyería, muebles, aceites, pescados y ganado en un ir y venir del dinero, la banca y los tratos; un lugar donde la devoción levantó iglesias como catedrales en medio de calles con soportales y hasta donde llegaron las aguas de ese río artificial llamado Canal de Castilla que hoy recorre para el turismo el barco Antonio de Ulloa.
Sin duda alguna, si hay una época en la que esta bella localidad brilla con luz propia es durante la celebración de la Semana Santa. Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, es una de las que más y mejor conservan el espíritu tradicional de la celebración de la Pasión de Cristo, y sin duda es la que mejor expresa la manera castellana de sentirla.
Centenarias cofradías que mantienen desde el siglo XVI una profunda devoción a los pasos procesionales que cada año portan a hombros por las calles riosecanas. Esculturas de madera que a golpe de gubia tallaron grandes maestros de la imaginería castellana como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Tomás de Sierra o Mateo Enríquez.
Describir las procesiones riosecanas es relatar la emoción de cientos momentos e instantes que quedan grabadas en la retina del espectador que uno de esos días se acerque hasta la vieja Ciudad de los Almirantes. La lentitud de los pasos saliendo de las puertas de las iglesias, el padre que se emociona al ver a su hijo esforzase bajo ''el tablero'', la débil llama de los faroles que en hilera alumbran las imágenes de la Pasión, el baile de los pasos en la calle mayor, la sombra de un Nazareno reflejada en la colosal portada de la iglesia de Santa Cruz, la rodillada de los pasos frente a la Virgen de la Cruz en la antigua puerta gótica de la muralla conocida como Arco Ajújar.
En la procesión del Jueves Santo participan los pasos La Oración del Huerto, La Flagelación, Jesús Atado a la Columna, Ecce-Homo, Jesús Nazareno de Santiago, La Santa Verónica, Jesús Nazareno de Santa Cruz, La Desnudez, Santo Cristo de la Pasión y La Dolorosa.
Mención a parte merece el Vienes Santo con uno de los momentos más importante de la Semana Santa riosecana con la salida de los llamados pasos grandes. Dos colosales grupos escultóricos que representan los momentos de la Pasión de la Crucifixión y de El Descendimiento, popularmente conocidos como ''El Longinos'' y de ''La Escalera'', y que a duras penas y con el esfuerzo y la pericia de los cofrades logran cada año traspasar el dintel de la puerta de la capilla en la que cada año miles de personas esperan este instante mágico.
Además, ese día procesionan El Cristo de la Paz, el Cristo de los Afligidos, La Piedad, El Santo Sepulcro y la Soledad. Estas procesiones se corresponden en su origen con las que tuvieron las cofradías históricas del siglo XVI de la Vera Cruz, La Pasión y la Quinta Angustia que en el siglo XIX por un proceso de transformaciones derivaron en las cofradías actuales, algunas relacionadas en su evolución con hermandades gremiales.
Unos días en los que las tradiciones más enraizadas se unen a una profunda devoción. Una visita en la que tampoco podrá falta el poder degustar sabrosas viandas como el asado de lechazo o los pichones como emblemas de una tierra que una y otra vez invita a volver, porque siempre se vuelve a aquellos lugares que te tocan el corazón.

miércoles 25 de marzo de 2009

ECCA

Recibo puntualmente las publicaciones de la ECCA (Escuela de Composición y Creación de Alcoy). La última de ellas, un volumen acompañado por dos discos, con obras para clarinete y piano, editados por EMEC. Las grabaciones están realizadas por el excelente dúo que forman Eduardo Terol y Silvia Gómez-Maestro, a quienes escuché en Valladolid con motivo de un homenaje a Albert Sardà en su sesenta cumpleaños.
Es realmente admirable la voluntad de difundir la música de nuestro tiempo que demuestra sin descanso este colectivo, con una generosidad y un empuje muy escaso en España y, por tanto, mucho más meritorio.

Enhorabuena.

domingo 22 de marzo de 2009

El lector

Con el precedente exitoso de Las horas, el director Stephen Daldry y el guionista David Hare vuelven a unirse en El lector, una película basada en la conocida novela de Bernhard Schlink.
La tensión dramática se mantiene en todo momento recubierta por una descarnada emotividad a la que contribuyen decisivamente unos actores extraordinarios.

viernes 20 de marzo de 2009

Medina de Rioseco


Ayer di un concierto en Medina de Rioseco, a beneficio del retablo mayor de la Iglesia de Santa María, recientemente restaurado. Desde que era niño me ha impresionado la majestuosa serenidad de su belleza. En Santa María tocaba el órgano y el armonio, fui monaguillo e improvisado guía. Frente a ese retablo mi padre se casó y, muchos años después, fue testigo de su funeral.
En el programa no podía faltar Recuerdo, la pieza que Albert Sardà compuso en memoria de mi padre. El azar -que según Borges es sinónimo de destino- marcó la fecha: 19 de marzo.

Fotos de Fernando Fradejas

martes 17 de marzo de 2009

Crisis de ética

La crisis actual es, sobre todo, una crisis de ética. Esa es la principal conclusión que puede extraerse de La crisis ninja, el libro que expone los populares comentarios de Leopoldo Abadía, conocido por abrirse paso en una espesa jerga económica que esconde ambiciones sin límite y una falta de escrúpulos tan alarmante como las consecuencias que ha producido.

domingo 15 de marzo de 2009

Ensemble Dulce Memoria

La Villa del Libro, en Urueña, celebra su segundo aniversario. Esta tarde, con mi madre y mi hermano Álvaro, he asistido al concierto del Ensemble Dulce Memoria. Algunos de sus componentes son compañeros del conservatorio. Han interpretado un repertorio de los siglos XVII y XVIII perteneciente al denominado Barroco Misional. En concreto, de los Archivos de Chiquitos y Moxos (Bolivia)

Oficina de empleo

martes 10 de marzo de 2009

Teresa Catalán sobre Ramón Barce

La revista Espacio sonoro publica un artículo de Teresa Catalán dedicado a Ramón Barce:

RAMÓN BARCE Y SU APORTACIÓN: EL MÚSICO PENSADOR

El año 2008, que ha celebrado el 80 aniversario de Ramón Barce, es también el año que hemos sufrido su pérdida, la desaparición de una figura extraordinaria de la música española en espléndida y lúcida madurez.
Este artículo, que fue pensado ya hace algunos meses, y que proponía sumarnos al buen número de merecidos homenajes que ha recibido el compositor a lo largo de todo el año, nos sirve ahora también como una despedida al amigo, y un reconocimiento al Maestro, que tuvimos oportunidad de disfrutar en primera persona durante años.
Presentamos un apunte de su figura, con la intención de que todos aquellos interesados en los acontecimientos más cercanos de la música española se aproximen a su trabajo -sorprendentemente prolífico-, y a su pensamiento, extraordinariamente agudo y culto e inevitable además para el conocimiento de la historia y el pensamiento de la música española reciente.
Estamos ante un personaje que ha desarrollado una inteligente e inagotable labor en tantas facetas que resulta abrumador, porque no se trata sólo de un compositor, sino de una figura que ha dejado aportaciones significativas también como traductor, ensayista,
[2] investigador, crítico, musicólogo, conferenciante, docente, editor, narrador, guionista de cine, editorialista, organizador, promotor, gestor... quizá sólo es posible resumir su trabajo diciendo que ha sido un pensador, un gran intelectual que ha tenido la generosidad de poner a disposición de todos su inteligencia y su esfuerzo manteniendo en todas las facetas que ha tocado una contribución original, oportuna y brillante. Citando al propio Maestro, diremos que “...Un mundo artístico se convierte en mundo eidético tan pronto como el artista se sumerge en la problemática vital de la creación”. Y en ese recorrido ha estado y está Ramón Barce.
Trazando un contexto histórico, nos remitimos a los primeros años de la década de los cincuenta del pasado siglo, cuando el panorama cultural mostraba dificultades extraordinarias, con la llamada generación del 27 dispersa tras el desastre de los acontecimientos, y con una España que debía superar el desastre y crear ideas que mirasen hacia delante.
[3] Ese es el momento apasionante -pero difícil y complejo-, en el que aparecen algunos jóvenes creadores que se comprometen en el arranque, proyectan futuro, e inician el protagonismo de la vida cultural española con un movimiento de renovación muy vital que les animó hacia nuevas búsquedas, nuevos planteamientos y nuevos conceptos.
Desde aquel primer impulso, con una decisión firme y comprometida, el entonces joven compositor Ramón Barce Benito (Madrid, 1928), se incorpora al mundo musical bien armado intelectualmente, y reconocido con un premio extraordinario en 1956 por su trabajo doctoral sobre La poesía de Stéphane Mallarmé en la Universidad Complutense de Madrid.
Se integra en el espacio de la creación sonora -a pesar de ser prácticamente autodidacta en la materia-, y desde el primer momento lo hace con tal fuerza, que se convierte en protagonista omnipresente de los movimientos que conformaron esa nueva página en la historia de nuestra música; pero no lo hace de modo artificial o mimético, sino sustentado por un pensamiento creador perfectamente sólido, organizado y razonado desde la profundidad de sus reflexiones en forma de música, ensayo y crítica. En definitiva, la integración del pensamiento musical en el ámbito intelectual y cultural español.
Desde aquellos inicios duros hasta ahora mismo,
[4] podemos comprobar que durante más de cincuenta años, Barce ha sido y sigue siendo protagonista y miembro activo fundamental en todos los acontecimientos relevantes de nuestra vida musical. No hace falta indagar demasiado para descubrir su actividad febril; incluso un modesto aficionado a la música contemporánea, o discreto conocedor de las publicaciones, actos, críticas, cursos y demás actividades que se generan en el entorno de la llamada música culta, sabe que Barce ha encabezado o participado directa o indirectamente en el fondo de la mayor parte de acontecimientos que han marcado la España musical del siglo XX hasta hoy, y que le han dado relevancia fuera de sus fronteras.
Afortunadamente, no son pocos los estudiosos que se han ocupado –y se ocupan- del trabajo de Barce. Desde la excelente monografía Ramón Barce en la vanguardia musical española (escrita por Ángel Medina en 1983),
[5] varias tesis doctorales y una nueva publicación recientemente aparecida, con firma de Juan Francisco de Dios titulada “Ramón Barce. Hacia mañana, hacia hoy”,[6] se han centrado en el trabajo del Maestro desde distintas perspectivas, porque alcanzar su poliédrica personalidad, requiere miradas en múltiples direcciones que permitan ir mostrando su contribución hasta ponerla a disposición de quien deba delinear sin lagunas la historia del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX en España.
Añadiremos que no podemos seguir desconociendo la personalidad y los integrantes y la aportación de nuestra generación todavía activa pero más madura, cuando no se nos escapa detalle de los equivalentes en cualquier país de nuestro entorno.
Pues bien, algunos apuntes biográficos, ilustran nuestras entusiastas afirmaciones y revelan la profundidad, el compromiso y la originalidad, en la visión que nos ha legado Barce.
Madrid es el punto donde desarrolla su trabajo, que en la música se inicia con la colaboración activa y regular en la revista “Ritmo” en 1957, pero de forma palmaria desde un año después, con su iniciativa de reunir un conjunto heterogéneo de jóvenes compositores para formar lo que se autodenominó “Grupo Nueva Música”, con el que dar a conocer a los creadores que intentaban abrirse camino en un mundo aislado de la música de vanguardia. El propio Barce explica sincera y claramente el espíritu que animó aquel tiempo:
[7] “…No es que fuéramos una “banda organizada” ni nada parecido. Las ideas que teníamos en común, suponiendo que tuviéramos alguna, eran muy vagas: interés abstracto por renovar la música, acercamiento a la escuela de Viena, rechazo del neoclasicismo y en general de todo lo francés y, sobre todo, un distanciamiento de Falla y de la herencia nacionalista. Buscábamos, como suele ocurrir, lo contrario de lo que buscaba la generación anterior, la del veintisiete. Hubo algunos excesos. Pensando que se estaba descubriendo el Mediterráneo se lanzaron por la ventana algunas cosas que entonces parecían inútiles y que luego ha habido que bajar a recoger.”
La colaboración con Juventudes Musicales y el Aula de Música del Ateneo (en cuya fundación había participado activamente Barce), dirigido por Ruiz Coca desde 1958 hasta 1973, supuso una puerta abierta definitiva para el camino que emprendió la nueva historia de la música en la España de aquellos años. Desde ese foro se van creando hábitos en la programación de conciertos y generando un interés en el público, que aunque nunca fue mayoritario, sí estaba realmente interesado en la música de su tiempo. En ese caldo de cultivo nace y crece la que se denominó “Generación del 51” en la que Barce ha estado integrado como uno de sus activos principales.
[8]
Con la influencia de la llamada Escuela de Viena, los jóvenes más vitales y con ánimo de renovación, aunque sometidos a enormes tensiones, buscaban la información en los lugares donde se producían las novedades, generalmente en Europa. El peso de las tesis schoenbergianas va condicionando poco a poco la técnica y la estética de los más dinámicos. Se inicia así una nueva etapa que en España iba a ser absorbida con prisa para recuperar el tiempo de retraso.
Y en ese acontecer histórico reconocemos a un Barce que inevitablemente se mantiene como ariete de los movimientos renovadores que se habían producido y que se iban a seguir produciendo en ese momento de extraordinario vigor en la búsqueda de nuevas vías para la música española. Ensayista prolífico, analiza y explica ese tiempo apasionante en el que se suceden los acontecimientos relevantes. En el año 61, viaja por primera vez a Darmstadt. El contacto con figuras de primera fila, le informa de los acontecimientos y de la situación en Europa y América, que asume siempre –fiel a sus principios- con una postura que claramente elige relativizar los criterios de verdad absoluta que se manejaban en ese momento.
En los primeros años 60 nació Fluxus, una corriente internacional de artistas con el objetivo de difuminar o vencer límites entre arte y vida en el campo de las artes escénicas. En España, de la mano de Juan Hidalgo en 1964, nace un movimiento relacionado que presenta esencia e incluso nombre propio: ZAJ,
[9] una de las propuestas que desdibujaban las fronteras entre los distintos campos y corsés disciplinarios. Sus acciones constituyeron aquí el ejemplo más temprano y riguroso próximo a la perfomance, un viento ciertamente perturbador y creativo en un contexto en que las iniciativas de corte conceptual tuvieron muy difícil implantación.
Y curiosamente, fue Ramón Barce, “un admirador de Mahler y Reger”,
[10] vinculado a la línea de Schoenberg en distintos aspectos ético - estéticos, el compositor español que tuvo el coraje de aceptar en el primer momento el reto radical que suponía ZAJ, y lo hizo como era habitual en su actitud, comprometiéndose a fondo, hasta el punto de incluir la aleatoriedad en su trabajo compositivo. Escribió obras para ZAJ y se incorporó al grupo como parte activa. De hecho, el movimiento le debe la invención de su nombre “…que no quiere decir nada, pero lo hice porque reunía tres sonidos característicos español y algunos no son corrientes en otros idiomas como la “z” o la “j”. Era una mezcla de sonidos hispánicos y nos gustó”, explica Barce.[11]
Pero no fue solamente esto. En la figura y la seriedad de Barce, Zaj encuentra el apoyo necesario para arrancar, ya que él era uno de los músicos con mayor prestigio intelectual, avalado por su capacidad de dinamización de la vida musical, sus escritos y los ensayos que se empezaban a publicar fuera de nuestras fronteras. Zaj nace como una actividad libre, o en libertad. Pero esa independencia de Zaj, no es más que la punta de lanza de todo un planteamiento estético que va a chocar de frente con el que la vanguardia musical española defendía.
Ramón Barce decide abandonar Zaj tras un año de actividad constante. La aportación de ese movimiento a la vida musical española fue muy importante, porque marcó la normalización de nuestra música en relación con la música europea. Los esfuerzos de los músicos españoles por vencer los “años de diferencia” fueron teniendo resultados y la aparición de esta corriente junto con las aportaciones en otras líneas creativas, iban situando a nuestros compositores en la misma posición que sus colegas europeos.
Simultáneamente a estos acontecimientos –genuina representación del conceptualismo-, y en excepcional bifurcación de ideas, Barce concibe y elabora (1964 – 1965) lo que probablemente ha sido su trabajo más definitivo y más arriesgado: el Sistema de Niveles,
[12] una propuesta técnico-compositiva original, puesto que se alejaba de la corriente serialista imperante también en España en aquel momento. Por tanto, un sistema extraordinario tanto por su contexto histórico, como por su indiscutible validez técnica, vigente hoy, a muchos años y a muchos capítulos estéticos de distancia. Podemos sintetizarlo destacando que está basado en el principio de “centralidad”, es decir, de referencia a una altura aunque ésta no se conjuga en torno a las funciones de dominante y subdominante puesto que esos sonidos han desaparecido de la escala. El sistema, que ha sido soporte de toda la obra de Barce desde esos años, no sólo ha salido indemne con el paso el tiempo, sino que ha demostrado que es precisamente a través del tiempo cuando su validez es más oportuna.[13] En estudios comparativos se ha podido demostrar que este trabajo está en la línea y a la altura de los mejores, firmados por significativas figuras europeas que nadie discute hoy. Es preciso recordar que en el tiempo de su aparición pública, era la primera vez que se editaba en lengua castellana en la edad contemporánea una publicación de esta naturaleza. No han sido muchos los compositores que han aportado además de la obra de creación musical, una base teórica donde sustentarla que sea factible de ser utilizada universalmente e inserta en su tiempo tanto desde el punto de vista técnico como estético. Una contribución original y de fundamento para que España se incorpore con normalidad y sin complejos, al lugar que le corresponde en su contexto cultural, olvidando primacías y verdades ajenas aceptadas como ley.
En el estudio atento de sus propuestas, constatamos que su capacidad de autocrítica parte de un riguroso posicionamiento en el pensamiento y la experiencia. Y como en otros campos, cuando Barce plantea su Sistema de Niveles lo propone estableciendo respuestas desde la raíz misma del problema, es decir, soluciones para la creación desde la propia creación, definiendo un criterio sólido estructurado desde una aguda capacidad de análisis y de síntesis. No es fácil, ni en la historia han sido muchos, los compositores que han aportado además de la obra de creación musical, una base teórica en la que sustentarla, y que además –superando los límites de ser una herramienta personal-, permita una utilización universal quedando inserta en su tiempo tanto desde el punto de vista técnico como estético.
Los sesenta fueron años de actividad febril y fructífera. Colaborador entonces de Radio Nacional de España, en el 67 -con el apoyo del Instituto Alemán-, surge una idea que llamaron Estudio Nueva Generación, dirigido por Tomás Marco que comparte la iniciativa con Barce entonces vicepresidente de Juventudes Musicales. Esta actividad reunió a un grupo de compositores con la pretensión de organizar conciertos y ciclos de conferencias siempre en torno a la música contemporánea. Aunque la tarea sólo duró tres años, en ese contexto se propiciaron estrenos y se promocionó a un importante número de –entonces- jóvenes compositores.
Inasequible al desaliento, en 1967 Barce funda Sonda (cuya actividad se prolongó hasta 1977). Esta vez se trataba de una serie de conciertos dedicados a la música contemporánea que contaban con pocos medios pero con extraordinarios intérpretes (J. Zulueta, Carles Santos, Pedro Espinosa, Jorge Peixiño, etc.). Con un buen sentido de la ubicación histórica y estética, ya declaran en sus programas de concierto que, pretendían “…Dedicar su actividad a todas las manifestaciones musicales contemporáneas, tanto en lo que respecta a la música instrumental y vocal como a las formas menos convencionales y más características de la vanguardia como el happening y el teatro musical. Esta actividad incluye – y hoy damos de ello el primer ejemplo – la revisión cuidadosa de lo que podríamos llamar "vanguardia histórica" desde el futurismo y el dadá".
[14]
Al mismo tiempo, aparece la revista SONDA, íntegramente dedicada a “estudiar el problema y panorama de la música contemporánea”. Fue apreciada internacionalmente como una de las ediciones de referencia en su época. Se trataba de la primera publicación en España dedicada monográficamente a la música contemporánea de su tiempo (no a la música del siglo XX en general), escrita sólo por compositores. La publicación y su difusión estuvo financiada exclusivamente por los recursos personales de Barce y editó un total de siete números con firmas como: Jacobo Romano, Milos Stedron, M. Lozano, Costin Miereanu, Gyorgy Ligeti, James Drew, Mauricio Kagel, Horacio Vaggione, Dieter Schnebel, Joan Guinjoan, Branimir Sakac, Lucien Goethals, Enrique Raxach, Franz Weinert, Jiri Valoch, F. Vandenbogaerde, Mario Lavista, Miguel Ángel Coria, Josef Bek, Joaquín Homs, Jesús Villa Rojo, Leo Brouwer, Arturo Tamayo, Marcos Costa, José Ramón Encinar, Tomás Marco y naturalmente la de su director Ramón Barce.
Premio Nacional de Música en 1973 por su Cuarteto de Cuerda III (Cuarteto Gauss), en la nueva década mantiene su actividad como ensayista y crítico. Su esfuerzo y su compromiso con la promoción de la música, le impulsa a ser –junto con otros creadores- miembro fundador de la Asociación de Compositores Sinfónicos Españoles (A.C.S.E.). Desde el primer intento baldío en 1967, Barce siguió siendo su principal promotor y en la asamblea de constitución, en 1976, fue nombrado Presidente. La Asociación, pretendía fundamentalmente impulsar la creación, defender los intereses profesionales de los compositores, difundir su obra e integrar la música en el tejido cultural nacional. y durante los años que mantuvo su responsabilidad (entre 1976 y 1988), se alcanzaron proyectos importantes: edición de partituras, grabaciones discográficas, conciertos, ayudas para salidas al extranjero, representación con voz en determinados estamentos musicales, contacto con autoridades, organismos públicos, Sociedad de Autores (procurando el reconocimiento en el marco de unas determinadas condiciones de los derechos de autor, derechos de alquiler de materiales, derechos de reproducción, etc.), un trabajo en definitiva, que difícilmente se podía abordar individualmente.
En medio de muchos cambios y acontecimientos, observamos a Barce centrado en un trabajo intenso, conservando -como hizo siempre- su independencia y su libertad, y siguiendo su travesía sin adscripciones que pudieran restar lo más mínimo su intención de profundizar en el pensamiento desde la autonomía más absoluta, con una única subordinación: fidelidad a su búsqueda y a su camino en pugna siempre entre lo ideal y lo real.
El enorme interés mostrado por el Maestro en la filosofía y especialmente, el profundo conocimiento de distintos autores alemanes, le permite escribir ensayos en los que analiza sus teorías en una aportación significativa. Destacan trabajos que tratan de explicar la influencia de Schopenhauer sobre Nietzsche y el predominio de lo musical en su filosofía. Se ocupa también de la defensa de Nietzsche frente a Wagner, o de otros pensadores como Heráclito, Schiller, Hanslick, Wackenroder, Hoffmann, Jean Paul, Hegel, Lukács, etc., que analiza, explica y acerca.
[15]
Su espíritu crítico y sensato le conduce al cuestionamiento de las teorías adornianas que orientaron unívocamente hacia los serialismos, hasta impedir la visión y las posibilidades de otras posturas, que caminaban por evolución hacia otras estéticas; y propone su revisión desde una inquietud en la búsqueda, que ejerce –en línea con las tesis schoenbergianas- como defensa de la idea del creador. Así, se convierte en un precursor que se adelanta conscientemente a su generación, en un avisador de riesgos y en un rebelde difícil de comprender en su tiempo si no se ven los acontecimientos –como él hace- por encima de las modas y de los modos rentables, tanto de signo tradicional como de novedad rabiosa. En definitiva, en su trayectoria ha entendido, que el razonamiento de los fenómenos que conducen a la plasmación de la agitación intelectual en una obra musical, merece reflexión y debe cuestionarlo todo desde cualquier ángulo. De esta forma, Barce mantiene esa tensión a la que se ha dedicado de forma coherente y constante.
[16]
En estética, desde bien temprano y permanentemente, ha advertido contra los excesos manieristas de las vanguardias extremas, y contra la doctrina absorbente y sin salida de filias ciegas… pero lo hacía en tiempo real, no después de ver su recorrido. Su espíritu crítico y sensato le conduce al cuestionamiento de las teorías adornianas que orientaron unívocamente hacia los serialismos, y desde ahí, plantea el camino de una evolución hacia estéticas sólo alcanzables desde la revisión censada y la búsqueda inquieta que siempre propone –en línea con las tesis schoenbergianas- como defensa de la idea del creador. Así, se convierte en un precursor que se adelanta conscientemente a su generación, en un avisador de riesgos y en un rebelde difícil de comprender en su tiempo si no se mira a los acontecimientos -como él hace- por encima de las modas y de los modos rentables, tanto de signo tradicional como de novedad rabiosa.
[17]
Enlazo aquí con el extraordinario interés que muestra Barce por la sociología, específicamente la sociología de la música, a la que ha dedicado lúcidas reflexiones de estudio inevitable si se quiere comprender bien la realidad española y europea en el siglo pasado. El Maestro, se ha ocupado de abordar los más acuciantes problemas de la sociología musical española, aportando siempre –además de la reflexión lúcida a través del análisis-, posibles soluciones. Tarea esforzada y compleja, si tenemos en cuenta que todavía hoy, buena parte de los problemas que le preocupaban hace décadas, siguen candentes y sin atisbos de solución, a pesar de los cambios sociales, políticos y a pesar también de los nuevos tiempos estéticos que han marcado distancias respecto de las posiciones en que se encontraban hace unos años.
En esta exposición “a vista de pájaro” no hay resquicio para detenernos en la cantidad de problemas generales y particulares de la sociología de la música que escudriña y plantea, pero sí mencionaré que fue el impulsor del primer estudio que sobre el tema se publicó en castellano (nos referimos a la “Sociología de la Música” de Kurt Blaukopf), pensando en (cito literalmente) “…La riqueza de posibilidades que ofrece no sólo para el pasado, sino sobre todo para el presente e incluso para el futuro, la reflexión sociológica de la música”.
[18]
En esta materia, es imposible dejar de mencionar aquí su trabajo “Doce advertencias para una sociología de la música”,
[19] que firmó en 1987 y que todavía hoy –a pesar de la rápida evolución que caracterizan a los tiempos que vivimos-, no sólo siguen vigentes, sino que merecen ser materia de estudio obligado –por ejemplo-, para estimular tanto la ciencia como la conciencia de los jóvenes compositores.
Otra labor extraordinaria que ha aportado al mundo del conocimiento de la música es la que ha realizado como traductor. No se trata sólo de la fidelidad de ese trabajo que llega a la excelencia, es que en los distintos tratados que ha puesto al alcance del lector en castellano (Tratado de armonía de Schoenberg, Sociología de la música de Blaukopf, La música de los árabes de Touma, etc., etc…) ha incluido una serie de prólogos que refuerzan en su exposición el interés de los distintos tratados. En definitiva, sus trabajos han supuesto una prodigiosa labor de gran diversidad y riqueza, una invitación constante a la reflexión, y al conocimiento. Además, sus contribuciones a la estética, la musicología y a la sociología han sido imprescindibles para su generación, y han marcado de forma indeleble a las siguientes, que han podido acceder a un material valiosísimo -siempre escaso en la música española- y que Barce aporta por primera vez en nuestra historia de forma sistemática y abarcadora.
Vemos que su trabajo desgrana acontecimientos de cualquier naturaleza, y alcanza relevancia para la comprensión y conocimiento de la historia musical de su época, pero nos atrevemos a afirmar desde la autoridad de lo que hemos comprobado, que su aportación es parte de esa historia, pero parte fundamental puesto que en el compromiso de su trabajo está incluida no sólo la acción, sino también la explicación, de los acontecimientos en tiempo real y con perspectiva de futuro. Y eso, lo sabemos todos, es muy excepcional. Estamos pues ante la magna obra de un gran intelectual, un gran pensador, pionero en muchos afanes entre los músicos españoles y personalidad generosa y comprometida con un motor: la concienciación ética de una sociedad, en la que se implica desde la tarea del arte y a la que advierte de riesgos y vacuidades. Su pensamiento le distingue como un mediador entre distintas posturas, un informador, y como tal, un puente entre lo acontecido en el escenario europeo y su información crítica fundamentada al entorno nacional. Es por tanto, un personaje imprescindible, fundamental, en la historia española del siglo XX y de este joven XXI.
No hemos encontrado en el estudio biográfico de Barce canonjías ni reconocimientos extraordinarios, no ha seguido a más capilla que la de sus ideas y su compromiso, y es que ha estado más ocupado en su trabajo y en la denuncia, que preocupado por alcanzar objetivos borrosos, desgastar despachos o ir un paso adelante que los demás. El Maestro ha hecho un largo camino de búsqueda fértil hacia sí mismo, desde una postura ética e inconformista. Como ya hemos dicho, no es por tanto sólo una cualificación técnica y estética puesta al servicio del mejor rendimiento particular. No estamos ante un erudito que busca encumbrarse. Barce muestra sus preocupaciones, sus obsesiones, con la sencillez de lo importante y la sabiduría del humilde, con la pretensión de mover sensibilidades hacia un mundo fértil, aun a riesgo del equívoco y de la crítica general, puesto que si para él era difícil establecer con justeza y precisión el mensaje, es todavía más complicado esperar que se comprenda en sus términos.
Las instituciones tienen una deuda porque no existe todavía una publicación que recoja su trabajo íntegro, como fuente de información y de conocimiento del pensamiento en el tiempo que ha vivido, una aportación original de la música española. Hoy por hoy, no es fácil acceder a su trabajo, que habría que poner en un punto de acceso para eruditos y para todo aquel interesado en conocer a fondo nuestra vida musical reciente, especialmente si tenemos en cuenta que su aportación no sólo ha sido imprescindible para su generación, sino que ha marcado de forma indeleble a las siguientes, en una obra intelectual sistemática y abarcadora. Esta situación, inédita en cualquier país de nuestro entorno, no permite conocer el análisis y la explicación de tantos acontecimientos de nuestra realidad histórica.
Concluyo donde empecé, resumiendo en un titular:
RAMÓN BARCE, EL MÚSICO PENSADOR.
Descanse en paz
En Madrid, diciembre de 2008


[1] Compositora. Doctora en Filosofía del Arte. Catedrática y Jefe del Departamento de Composición del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
[2] “...En un país como en el nuestro, donde se escribe tan poco y tan circunstancialmente de música, la firma de Ramón Barce es, todavía hoy, buscada como una de las pocas capaces de separarse de lo inmediato y de remontarse al terreno húmedo de las ideas. Su aportación teórica, a través de traducciones o ensayos, es tan importante como lo es (o lo será) su música”. Llorenç Barber. “Ramón Barce, un compositor tangencial”. Ritmo. Núm. 502. Pág. 61. Sección: Nuestra Música.- Compositores españoles, en la madurez de los cincuenta años (II). Junio, 1980. Madrid.
[3] “…Cuando en los cincuenta se iniciaba en Barcelona y Madrid el despertar de ese letargo musical que es la década de los cuarenta, con la urgencia de recuperar el tiempo perdido, aparecía la personalidad de Ramón Barce, como miembro especialmente destacado en aquel movimiento con carácter de cruzada. El tiempo perdido no era sólo la década de los cuarenta, eran siglos, de una España que se ve imposibilitada para seguir a Europa al menos desde finales del siglo XVII”. A. Medina. Ramón Barce en la vanguardia musical española. Ethos – Música, Nº 10, Arte – Musicología Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 1983. (Pág. 8 del Prólogo de Emilio Casares).
[4] “...Hay que señalar que la recuperación era una labor ardua, porque no sólo consistía en dar velocidad al proceso de creación, inventar un nuevo mundo de formas y lenguaje y dar a la música un nuevo peso social para que ya no fuese posible aquella confesión del maestro Serrano en 1923: “Hoy me queda la amargura de que mi profesión no asciende en respeto social, y muchas veces al tener que decir qué soy, siento deseos de contestar, músico, con perdón sea dicho”; había que lanzar sobre el proceso de creación española, la crisis de la búsqueda, la interpretación, la reorientación y la puesta en efervescencia de nuevos valores. No se trataba sólo de componer, sino de indagar, cuestionarse, buscar casi una nueva metafísica del proceso compositivo…” Ángel Medina. Ramón Barce en la vanguardia musical española. Ethos – música, Nº 10, Arte – Musicología Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 1983. (Pág. 8 del Prólogo de Emilio Casares)
[5] “...El libro es ameno y equilibrado en su estructura, reflejando con exactitud la personalidad multiforme de Barce a través de un espléndido estudio de su obra...” Andrés Ruiz Tarazona. Hoja del Lunes. (Madrid). Sección: Cultura y Ocio (Música), Pág. 41. 28 de febrero de 1983.
[6] Ed. Fundación Autor - Sociedad General de Autores y Editores, Madrid, 2008.

[7] Diario 16. Entrevista de Álvaro Guibert. Sección: Cultura/Espectáculos, 26 de noviembre de 1991. Pág. 31.
[8] “…Hay que tomar conciencia de los peligros que entraña cualquier esquema generacional al que se trasladen problemas de expresión sonora, de concepto estético, con el fin de resolverlos allí, circunstancia extensible a los componentes de cualquier promoción cronológica” Marta Cureses. Agustín González Acilu. La estética de la tensión. Colección Música Hispana. Textos. Biografías. ICCMU, Madrid, 2001. Pág. 17 – 18.
[9] “… Cuando Zaj llegó a España, hubo muchos compositores que no quisieron saber nada de él. Barce fue permeable y de la experiencia le quedó un poso que le hizo cambiar (entendiendo por cambiar la posibilidad de admitir y asumir “lo otro”, cosa que muchos no practican por la pérdida de identidad que supone el paso del yo al otro y por la aventura que ello conlleva). De esta forma se explica su peregrinar por las diversas posibilidades de la música contemporánea. Barce desechó durante mucho tiempo las ventajas de la estabilidad y como un nómada de la música fue recorriendo incansablemente las rutas de la creación musical”. A. Medina. Ramón Barce en la vanguardia musical española. Oviedo. Arte-Musicología. Servicio de Publicaciones. Universidad de Oviedo, 1983. Pág. 48.
[10] Según afirma J. Hidalgo en “Zaj”. Revista de letras 3. Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Septiembre de 1969, Pág. 425.
[11] En conversación privada, Madrid, 1997.
[12] Publicado por primera vez con el título: Nuevo Sistema atonal. Revista Atlántida Vol. IV, Núm. 21 Madrid : Mayo – Junio, 1966. Págs. 329 – 343.
[13] Ver: Catalán, Teresa, Sistemas compositivos temperados en el siglo XX. Valencia : Institució Alfons el Magnànim, Col. Compendium Musicae, 2003.
[14] Programa de mano del concierto sonda de octubre de 1967.
[15] Son tantos los ensayos y artículos escritos por Barce en ésta y otras materias, que no tenemos espacio para mencionar, ni siquiera sus títulos y referencias.
[16] “...¿Por qué teoriza el músico creador?: Para conocerse a sí mismo y a los demás compositores. Esta es la razón ética”. Halois Hába. Nuevo tratado de armonía. Madrid : Real Musical, 1984. Pág. 12.
[17] “... En cuanto a mis proyectos o a mi compromiso con la propia música, ahí sí; ahí es muy importante, porque sólo la labor de investigación y del propio criterio de uno es lo que le lleva a hacer música de su tiempo, y en ese sentido sí que toda reflexión y toda cultura humanística sirven muchísimo. Lo que ha sido un problema psicológico importante de los españoles de mi generación ha sido el gran salto a la vanguardia desde la tradición nacionalista, porque si uno no seguía la trayectoria folklorista neoclásica, pues hombre, parecía feo. Decían: “Esa música no es española”. Y si uno seguía la trayectoria de escuelas extranjeras, que aquí no hubo, se consideraba una especie de internacionalismo descolorido e igual en todas partes. Esto no era verdad, pero a la gente le preocupaba mucho”. Entrevista publicada en: 12 Notas. Octubre Noviembre, 2003. Sección: Actualidad / Entrevistas. Pág. 50. Firmado por Ana Serrano.
[18] Publicado en: Sociología de la Música (Introducción a los conceptos fundamentales, con especial atención a la sociología de los sistemas musicales). Kurt Blaukopf. Traducción y Prólogo: Ramón Barce. Madrid : Real Musical, 1988. 124 p.
[19] En revista: COLOQUIO ARTES. Núm. 72 (“Colóquie Artes”). Fundaçao Calouste Gulbenkian. Lisboa (Portugal), marzo, 1987

Ramón Barce fotografiado por Elena Martín

domingo 8 de marzo de 2009

Ricardo Vicente

Leo en la prensa que Ricardo Vicente ha muerto ayer. Cuando la Escuela de Arte Dramático y el Conservatorio compartían edificio lo veía a diario. Era un magnífico actor, un auténtico hombre de teatro. Y una persona excelente.
Descansa en paz, Ricardo.

Ricardo Vicente fotografiado por Henar Sastre

viernes 6 de marzo de 2009

Certamen Ciceronianum Arpinas

En un sistema educativo cada vez más alejado del latín y el griego, me alegra muchísimo que mi alumno Miguel Fernández haya obtenido el primer premio del Certamen Ciceronianum Arpinas 2009, organizado en Castilla y León por la Sociedad Española de Estudios Clásicos.

El premio, naturalmente, es un viaje a Roma.

Enhorabuena, Miguel.

lunes 2 de marzo de 2009

Valladolid


Hay un defecto en nuestra sociedad que, por desgracia, no deja de extenderse. Se trata de hacer muy visible nuestro desacuerdo, incluso nuestro enfado, pero no manifestar el cariño y la admiración que sentimos hacia otras personas. Por eso disfruto mucho en los homenajes. El último de ellos, al compositor Francisco García Álvarez, que tuvo lugar en Valladolid, hoy hace justo una semana, y en el que participamos varios músicos a quienes Paco nos honra con su amistad.

Miren Zubeldia y Marie Vida Obeid


Rubén Villar y Manuel Bocos
Luis García Álvarez y Diego Fernández Magdaleno

domingo 1 de marzo de 2009

Dos amigas

Dos amigas a las que he conociso a través de Internet, son tan amables que me dedican sus respectivas entradas de hoy. Una, la compositora Dolores Serrano; otra, la escritora Cecilia Alameda.

Muchísimas gracias, queridas Lola y Cecilia. Muchísimas gracias.


Dos años con Diego. Cecilia Alameda.


Razón y desencanto es un conjunto de textos que Diego Fernández Magdaleno escribió , con una periodicidad casi diaria, entre enero de 2005 y diciembre de 2006. Cada fecha del calendario, con frases breves y rotundas, Diego plasmaba en su cuaderno (en su ordenador, tal vez) las ideas, emociones, certezas y dudas que iban surgiendo al hilo de los acontecimientos que marcaban su existencia, de sus lecturas, de sus tareas como concertista, estudioso del piano y docente.Empecé a leer el libro, considerándolo una muestra de amistad, en cuanto cayó en mis manos, la tarde del mes de febrero que Diego tocó en el Conservatorio de Madrid. A los pocos minutos me di cuenta de lo valioso que era el regalo que había recibido. De la calidad, la hondura y la sensibilidad con que estaban sus páginas escritas.
Diego trata de temas que le afectan o le preocupan: la creación artística, la historia, la actividad política, los comportamientos sociales, el transcurso del tiempo. Sus palabras invitan a la reflexión y suponen en algunos casos sorpresa y descubrimiento.
Transcribo algunos párrafos, aunque esta selección es muy subjetiva. Hay otros muchos que son tan interesantes, tan encomiables como éstos.


No hay más que leer las entrevistas de muchos "creadores" para constatar un clamoroso desconocimiento de cuanto les ha precedido: presumen de haber descubierto lo que lleva medio siglo en los libros de historia.


Asisto a un entierro que tiene lugar con setenta años de retraso. No entiendo las reacciones contrarias que provocan estos homenajes en sectores muy concretos: no veo por ninguna parte las oscuras intenciones que se les atribuyen. En el acto de hoy había emoción y dignidad ante unos hombres que se apilaban en una fosa común desde 1936. Si alguien se incomoda, que pregunte a su conciencia.


Ante una invitación para intervenir en la actividad política, a veces exigimos unas condiciones que, de cumplirse, harían innecesaria nuestra participación.


Demasiados incidentes de la vida cotidiana, menores pero desagradables, son fruto de la mala educación. La cortesía debe ser obligatoria.

La pérdida de su padre, arrebatado por una enfermedad cuando todavía era joven para irse, el dolor por su ausencia es casi una línea argumental en este diario de Diego. Surgen de la añoranza oraciones que suenan como versos de un poema breve, o quizás como proverbios en los que lo poético se mezcla con lo filosófico.

Leer la prensa en la habitación de un enfermo es descubrir la enorme banalidad que nos preocupa cuando no sufrimos.


Sé que mi padre ha muerto. Pero esa certeza, tan profundamente física, aún no forma parte de mi vida.


La noche trae palabras que la luz no comprende.

El libro termina poco después de un evento feliz, el nacimiento de Pablo y el descubrimiento de la paternidad por parte del pianista y narrador.


Cuando le di a Pablo su primer biberón, mi madre dijo "ya no podemos entender la vida sin él". Y llevábamos juntos sólo unas horas.


Buen ánimo para el trabajo. El niño anula gran parte de los fantasmas que me han hecho compañía, con variable intensidad, duante largo tiempo.

jueves 26 de febrero de 2009

La lógica del discurso

En Jesús Villa Rojo. La lógica del discurso, Noelia Ordiz traza el recorrido biográfico y estético de un hombre dedicado a todas las facetas musicales en su condición de compositor, intérprete, profesor y estudioso de las posibilidades de los instrumentos y los nuevos sistemas de grafía.
Villa Rojo ha sido y es un creador singular en un ámbito dominado por la especialización que necesita voces como la suya, capaces de interrelacionar los argumentos y propuestas reflejados en este libro.

martes 24 de febrero de 2009

Retrato

A Teresa Catalán le encantó esta imagen tomada por Javier Ecay en Madrid, tras el homenaje a Agustín González Acilu.

lunes 23 de febrero de 2009

Madrid (2)

Mi querida Carme Fernández Vidal me ha enviado varias fotos del homenaje a Agustín González Acilu.

Con Teresa Catalán
Carme Fernández Vidal, Agustín González Acilu y Teresa Catalán

jueves 19 de febrero de 2009

Madrid


Agustín González Acilu cumplió ayer 80 años y se celebró un acto en su homenaje. Primero, una breve intervención de la musicóloga Marta Cureses, autora de una muy importante biografía de Agustín. Después di un concierto, con un programa íntimamente ligado a Acilu: sus maestros, alumnos y amigos. Varios autores estaban en el Auditorio Manuel de Falla del Real Conservatorio Superior de Madrid que, dicho sea de paso, estaba lleno: Teresa Catalán, Carme Fernández Vidal, Sebastián Mariné y, naturalmente, el propio Acilu.
Fue una gran satisfacción encontrar a un gran número de compositores en el público, como testimonio de que la obra y la persona de Agustín está envuelta por la admiración y el cariño.
Además, muchos navarros que viven en Madrid asistieron al concierto, como el director de cine Montxo Armendáriz o el escritor Ramón Irigoyen. Me emocionó ver a Elena, la mujer de Ramón Barce, y a María-Rosa Cepero, sin Tomás Marco, convaleciente de una operación.
Rosa Blanco y Carlos Pino, que no faltan nunca. Me resultaría extraño tocar en Madrid sin tenerlos delante.
Y mis niños: María del Ser y David Corral. Para coronarlo todo, un abrazo de Nona y el regalo que trae en las manos Cecilia Alameda.
Un día inolvidable con Agustín González Acilu pletórico y feliz.

Con Claudio Prieto. Detrás, Agustín González Acilu, Marta Cureses, Teresa Catalán, José-Ramón Encinar y José-María Goicoechea


sábado 14 de febrero de 2009

Vladimir Horowitz


En el año 2005, Piero Rattalino escribió Vladimir Horowitz, una biografía que no oculta su pasión por el legendario pianista. Aparece ahora editada en castellano por Nortesur y Musikeon, y supone el inicio de una interesante serie de libros sobre música.
Horowitz desarrolló una carrera llena de largos retiros, contratos millonarios, cancelaciones inesperadas y recitales multitudinarios.
Rattalino resume su situación en 1974, cuando volvió a las salas de conciertos:

Sólo tocaba el domingo por la tarde, viajaba con su mujer, su agente, un relaciones públicas, un afinador, cocinero, criado, conductor de camión, ingeniero de sonido, productor de discos (había vuelto a la RCA) y amigos de su mujer que sabían jugar a la canasta; pretendía reproducir en cualquier lugar las condiciones de vida de su casa; quiso siempre tener sobre la mesa su lenguado gris y su pollito, que era lo único que podía deslizarse sin dificultad por su tubo digestivo; anuló conciertos por los más variados motivos: de salud física, por no tener buena disposición de ánimo, o porque no se habían vendido todas las entradas y su 80% no era lo suficientemente alto. Gran dominador como de constumbre en el escenario y divo en la vida. Pero artista inigualable y, a diferencia de la mayoría de sus colegas, capaz todavía de encontrar nuevas piezas para su repertorio.