El martes toqué en París, dentro del ciclo Spirales que organiza el Instituto Cervantes.
Me alegró mucho conocer a Raquel Caleya y al resto de miembros del Cervantes con los que pude hablar. Todos fueron extraordinariamente amables.
Me alegró mucho conocer a Raquel Caleya y al resto de miembros del Cervantes con los que pude hablar. Todos fueron extraordinariamente amables.Estrené tres obras: Preludio II, de Carlos Cruz de Castro; Reflexiones sobre un motivo de Cabezón, de Francisco García Álvarez y Dos corales sobre un glosado de Cabezón, de Josep Soler.
Al concierto asistieron varios compositores, como Carme Fernández-Vidal y Francisco García Álvarez, además de Elena Martín, la viuda de Ramón Barce.
Una gran sorpresa fue encontrar en el público a Esther Ferrer, que hizo muy divertida la cena posterior.
Tere y yo hemos disfrutado de unos días maravillosos en París, empezando por el Hotel Meliá Colbert, excelente en cuanto a sus instalaciones, situación y personal. (Gracias, Isabel, Antonio, Alfredo, por vuestra atención). París es una ciudad bellísima e inabarcable. Volveremos pronto.





