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lunes, 30 de noviembre de 2015

Vilafranca del Penedès

El viernes di un concierto en Vilafranca del Penedès, dentro del IV Congreso Catalán de Filosofía.


Y al día siguiente impartí un seminario sobre la obra pianística de Nietzsche y Adorno.

El 3 de vuit, 23 de noviembre de 2015



jueves, 18 de diciembre de 2014

Guadalajara


El viernes pasado toqué en Guadalajara, invitado por la Fundación Siglo Futuro y su presidente, Juan Garrido. 
Fue un honor intervenir en un acto tan emotivo para la ciudad, que estuvo precedido por un discurso de Luis Alberto de Cuenca.




 Con Luis Alberto de Cuenca

 Con Jesús Legido

Obras de Pau Casals, Benet Casablancas, Armand Grèbol, Jesús Legido, Franz Liszt, Tomás Marco, Friedrich Nieztsche y Claudio Prieto. 

miércoles, 20 de mayo de 2009

Angelines

Me pregunto de dónde saca la fuerza para continuar trabajando, para ilusionarse con iniciativas nuevas y no abandonarlo todo, de puro ridículo y minúsculo, ante la muerte de Elena.
Angelines Porres está pasando por los peores momentos de su vida y, sin embargo, es capaz de dar a los demás ese amor que, en sus actuales circunstancias, sólo puede brotar de seres humanos privilegiados, radicalmente prodigiosos.
Antes de que se dedicara a la política, en la presentación del primer Congreso sobre Creación Musical Contemporánea, dije que Angelines era una mujer maravillosa. Ahora, tras un buen número de años desempeñando una importante labor en el Ayuntamiento de Valladolid, lo sigue siendo. No es nada sencillo. La política deja estrechos cauces a la generosidad y al compromiso sincero por el bien común. De ahí que sea emocionante ver a Angelines, después de la enfermedad y la muerte de su hija, entusiasmada con una nueva adquisición de fondos bibliográficos o con las listas previsibles de concursantes al Premio Frechilla-Zuloaga.

Estábamos en una mesa repleta de papeles, pensando juntos, según expresión suya. De pronto me miró y dijo: "Diego, me gusta trabajar contigo". Jamás lo olvidaré. Me siento muy feliz junto a ella. Carlos Castilla del Pino aseguraba que "en la medida en que hay una ostentación hay también una deficiencia". Su actitud dialogante y sencilla, dispuesta a aprender y a empaparse de cuanto le rodea, es admirable en este mundo nuestro de vanidad desenfrenada.

Ya sabes, Angelines, que sigo sin descanso un precepto de Nietzsche: "Donde no puedas amar, pasa de largo". Y por eso mismo, querida amiga, estaré siempre a tu lado.
Te quiero mucho, Porres.

sábado, 21 de julio de 2007

André Gide

El 3 de enero de 1892, André Gide escribió en su diario unas palabras que necesito decir hoy: “Me preocupa no saber quién seré, ni siquiera sé quién quiero ser; pero bien sé que hay que elegir. Querría andar por caminos seguros, que lleven sólo allí adonde habría decidido ir; pero no sé; no sé lo que debo querer. Siento mil identidades posibles en mí; pero no puedo resignarme a no querer ser más que una. Y me asusto, a cada instante, a cada palabra que escribo, a cada gesto que hago, de pensar que es un rasgo más, imborrable, de mi figura, que se fija; una figura dudosa, impersonal; una figura cobarde, puesto que no he sabido elegir y delimitarla fieramente”.
No creo que este fragmento sea fruto de cierta inconsciencia juvenil –Gide tenía veintidós años cuando lo escribió-, sino de la inquietud de quien no se resigna a la vida horizontal y plana a la que sucumbe la mayoría. Esa visión de la existencia con un carácter, por usar términos musicales (Gide tocaba el piano), polifónico, vertical, conlleva una angustia permanente. Pero Josep Soler nos ha enseñado, aunque en un contexto distinto, que el arte es un medio de aumentar el nivel de angustia, y que todo artista necesita afirmar aquel fondo básico y esencial de la angustia, que es pórtico a la obra de arte; éste no es sublimación de una neurosis ni medio de curación para ella: debe ser un modo de aumentarla y así hacerla aún más patente. En su conclusión no hay concesiones: el consuelo del dolor es más dolor. Si consideramos, como Josep, que en un mundo perfecto no existiría el arte, y que es comparable el vacío de esa pérdida –de la nostalgia del paraíso- con la más concreta de la muerte de alguien a quien amamos, tiene sentido unir esta idea con otra que escribió Nietzsche con apenas catorce años: “una característica singular del corazón humano es que, si sufrimos una gran pérdida, en vez de esforzarnos por olvidar, tratamos de pensar en ello lo más a menudo posible, como si en el continuo relatarnos a nosotros mismos nuestra desgracia lográsemos un verdadero consuelo para nuestro dolor”.