Al terminar de leer Un hombre sin patria, encuentro un texto de Václav Havel en el que se refiere a Estados Unidos, publicado en su último libro, Sea breve, por favor: "Hay algo más que me fascina: esta gente ama a su país". Es cierto que los norteamericanos tienen una relación con los símbolos y una exaltación patriótica cuando menos sorprendente para un checo o un español actuales. Pero las voces más críticas al sistema proceden también de la misma sociedad. Un ejemplo es Kurt Vonnegut y esta obra, Un hombre sin patria, en la que describe con un gran sentido del humor aspectos relacionados con la literatura y la contemplación de su vida desde la vejez, hasta las políticas de la Administración Bush y las complicidades de todos los que las han avalado con sus palabras o sus silencios.
Cita a George Bernard Shaw, a modo de resumen: "Yo no sé si hay hombres en la Luna pero, si los hubiera, seguro que utilizaban la Tierra como manicomio".