miércoles, 21 de abril de 2010

Ha muerto Francesc Taverna-Bech

Francesc Taverna-Bech ha muerto el 16 de abril, precisamente el día de su cumpleaños. Albert Sardà me lo ha comunicado esta misma tarde. Lo recuerdo en cada uno de mis conciertos de Barcelona, tocase o no música suya; las críticas, siempre cariñosas, que me dedicó en la Revista Musical Catalana; su esfuerzo siempre a disposición de los creadores contemporáneos... Recuerdo también nuestro viaje, junto a Josep Soler y Joan-Pere Gil, a Vilafranca del Penedès, donde ambos formábamos parte del jurado de un concurso de composición pianística.
El próximo 7 de mayo, cuando vuelva a Barcelona, él ya no estará. Pero sí su música.
Querida Pietat: te envío, a ti y a vuestros hijos, un abrazo lleno de afecto.

lunes, 19 de abril de 2010

sábado, 10 de abril de 2010

París

El martes toqué en París, dentro del ciclo Spirales que organiza el Instituto Cervantes.Me alegró mucho conocer a Raquel Caleya y al resto de miembros del Cervantes con los que pude hablar. Todos fueron extraordinariamente amables.
Estrené tres obras: Preludio II, de Carlos Cruz de Castro; Reflexiones sobre un motivo de Cabezón, de Francisco García Álvarez y Dos corales sobre un glosado de Cabezón, de Josep Soler.
Al concierto asistieron varios compositores, como Carme Fernández-Vidal y Francisco García Álvarez, además de Elena Martín, la viuda de Ramón Barce.
Una gran sorpresa fue encontrar en el público a Esther Ferrer, que hizo muy divertida la cena posterior.
Tere y yo hemos disfrutado de unos días maravillosos en París, empezando por el Hotel Meliá Colbert, excelente en cuanto a sus instalaciones, situación y personal. (Gracias, Isabel, Antonio, Alfredo, por vuestra atención).
París es una ciudad bellísima e inabarcable. Volveremos pronto.







jueves, 1 de abril de 2010

Libro del miedo

El pasado jueves fui a la Casa de Zorrilla, en Valladolid, con la intención de leer los poemas de mi Libro del miedo. Sabía que participaban varias personas, aunque ignoraba quiénes eran, dado que esa es una de las características de estos actos organizados por Angelines Porres, Paz Altés y Ángela Hernández.
  Lo cierto es que fue muy emocionante encontrar a tantos amigos y escuchar esos poemas -que tanto se resistieron a separarse de mí- en las voces de Guillermo González, Fernando Manero y Pedro Zuloaga.
Muchísimas gracias por este precioso regalo. Nunca lo olvidaré.

martes, 30 de marzo de 2010

Música con niños

1.- Esta mañana he intentado hablar sobre música y poner ejemplos con el piano a los niños del Colegio Campos Góticos, el colegio de mi hijo, en el Teatro Principal de Medina de Rioseco.
Esta fotografía de Fernando Fradejas muestra un momento del segundo turno de estudiantes.
2.- En la edición de Valladolid del diario El Mundo publican hoy una información sobre mi concierto del próximo martes en París.

domingo, 21 de marzo de 2010

Santander

En la imagen estoy con Francisco García Álvarez, Carme Fernández-Vidal, José Santos y Albert Sardà poco antes de mi concierto de ayer. Hice un programa largo y difícil, con bastantes obras nuevas. Algunas, además, recibidas hace poco.
Lo cierto es que acabé agotado...

miércoles, 17 de marzo de 2010

Escribir

Atrapar esa luz con las palabras, sujetarla en el papel para que brille mientras sigue latiendo entre los dedos. Luego queda la noche como prueba infalible, y el nuevo despertar tendrá la clave de ese fulgor que, con frecuencia, se queda únicamente en un recuerdo, en la vana ilusión del espejismo.

viernes, 12 de marzo de 2010

Ha muerto Miguel Delibes


Tras una de sus inolvidables clases, acompañé a Miguel Frechilla hasta la Plaza de España. Justo antes de llegar a ella, Frechilla me presentó a Miguel Delibes. Hablaron sobre El Norte de Castilla, diario que Delibes dirigió y en el que Frechilla colaboraba como crítico de música. Yo era un adolescente asombrado ante dos personas por las que sentía -y siento- una infinita admiración.
Recuerdo un divertido encuentro, esta vez con Félix-Antonio González, Antonio Corral Castanedo... y tantas otras ocasiones en las que pude disfrutar con las palabras de este absoluto maestro de nuestro idioma, de un novelista excepcional que ejerció el periodismo durante toda su vida.
El primer texto mío que se publicó fue en la revista del Colegio de San Buenaventura, Rincón del estudiante se llamaba. Yo tenía nueve o diez años, y era el comentario de un libro: Tres pájaros de cuenta, de Miguel Delibes.

domingo, 7 de marzo de 2010

Madrid

Ayer di un concierto en Madrid, dentro del Festival de Arte Sacro. Hoy no podía faltar el paseo por la Cuesta de Moyano.


Hemos visto la exposición Arte salvado.

Y la tradicional visita al Museo del Prado, seguida de un paseo por el Retiro.


Por si fuera poco, me ha llamado mi hermano Álvaro para decirme que me han concedido el Premio de Música de la Fundación Serrada.

sábado, 27 de febrero de 2010

Marco y Chopin

El jueves toqué en Valladolid tres obras de Tomás Marco. Previamente, el propio compositor había pronunciado un conferencia sobre su música pianística, relacionándola en todo momento con su catálogo general.
 

Precisamente el mismo periódico me encargó un artículo sobre Chopin que hoy se publica en el suplemento cultural:

Eric Rohmer destacaba la necesidad de hablar sobre la música como un deseo final, irrefrenable, de cerrar la audición misma. Un propósito nada fácil, puesto que se encuentra en un ámbito lejano al que constituye la acción sonora. A ese núcleo sólo nos acercamos a través de la metáfora, conscientes siempre de que nunca podremos franquearlo, pero sí intentar una aproximación cada vez más reveladora y significativa al otro lado de la frontera semántica.
En un manuscrito de Chopin sobre el piano es posible intuir esas vacilaciones, las dudas que trae consigo la elección de cada palabra, manifestadas en las numerosas tachaduras, en las ideas que van superponiéndose a las líneas del texto, la suma de caminos que nunca serán capaces de llevarnos al utópico objetivo inicial: las claves de una perspectiva nueva de su instrumento. Chopin escribió que "la palabra indefinida (¿indeterminada?) del hombre es el sonido", y André Gide quiso corroborarlo refiriéndose a sus partituras: "Chopin propone, supone, insinúa, seduce, persuade; casi nunca afirma". Ese espíritu late entre cada rasgo trazado en el pentagrama, que es por definición insuficiente. Pese a todo, Chopin es capaz de legarnos un planteamiento estético claro, una imagen simbólica de su tiempo, al que logra abarcar gracias a ese prodigio de persuasión que destacaba Gide, y a la que añade un elogio a la coherencia del compositor: "Algunas de las obras más breves de Chopin tienen esta belleza necesaria y pura de la resolución de un problema. En arte, plantear bien un problema es resolverlo".
El vehículo para todo ello lo encontró Chopin en el piano. Un instrumento es un medio, sin duda. Pero un medio que puede ser modificado por un talento compositivo extraordinario, capaz de crear un concepto distinto, unos recursos que conducen a una emotividad inédita hasta entonces. Al estudiar sus obras, un pianista no deja de emocionarse ante la perfecta intersección entre la escritura, el sonido y la anatomía de cada uno de los músculos y articulaciones que intervienen en el proceso interpretativo. Su concepto del "punto de apoyo", esencial para entender la técnica pianística chopiniana, la naturalidad que aprovecha en su favor la topografía del piano, la psicología del rubato, son aportaciones decisivas que han tenido una gran influencia posterior.
No hace mucho comenté con Jesús Rueda un compás de su Impromptu VI. Hubiéramos necesitado cientos de palabras, pero bastó una frase, "tócalo como si fuera de Chopin", para definir las infinitas sutilezas de un universo estético que pertenece a la memoria colectiva de nuestra cultura de un modo tan determinante como para seguir respirando en la creación pianística de nuestro presente.

domingo, 21 de febrero de 2010

Ecuador: Retrato de un país

Estoy dejando poco a poco a un viejo compañero llamado Seroxat. Noto a veces cierto neviosismo; otras, algo más de sueño. Por ejemplo, ayer me quedé dormido en el cine viendo una película que me interesaba...
Hoy, he visitado con mi hermano Álvaro una exposición de Borja Santos en el Espacio Joven, titulada Ecuador: Retrato de un país, que complementa otros trabajos suyos como Ecuador: una mirada el riesgo.
El acto inaugural ha contado con un excelente discurso de Fernando Manero, capaz de introducirnos en el trabajo fotográfico de Borja con el rigor y la sensibilidad que le son características.
Una extraordinaria exposición para iniciar la fiesta por el cumpleaños de mi madre.
Enhorabuena a Borja y a Fernando.
Felicidades, mamá.

viernes, 12 de febrero de 2010

Carnaval

Pablo ha celebrado esta mañana el carnaval con sus compañeros del colegio.
Miguel García Marbán les hizo esta foto:

sábado, 6 de febrero de 2010

Gesualdo

En los últimos días he visto varias veces la película de Werner Herzog sobre Gesualdo, subtitulada Muerte para cinco voces. Su vida y su obra son tan fascinantes que, tras conocerlas, nadie puede cansarse de pensar sobre ambas.

domingo, 31 de enero de 2010

Álvaro en la Villa del Libro

Hemos estado en Urueña esta mañana para asistir a un concierto organizado por el Conservatorio de Valladolid.
Mi hermano Álvaro ha intervenido como miembro de un excelente cuarteto de guitarras.
¡Enhorabuena!

domingo, 24 de enero de 2010

El homenaje a Ramón Barce en la revista "Scherzo"


Crítica de Arturo Reverter publicada por la revista Scherzo.

Ha hecho un año de la muerte de Ramón Barce. Presidido por la figura emocionada de su viuda, Elena, y aderezado con 22 creaciones de músicos próximos a él, se desarrolló el concierto. Abrió el fuego Contorno de planto de Marco, que combina acordes tranquilos con hábiles jugueteos en torno a un breve diseño. Amor y humor II de Sardà se organiza sobre una sentida melodía, y agitados pasajes a dos manos. García Álvarez maneja, en In memoriam, las síncopas en un discurso accidentado, mientras Casablancas, más atonal y disonante, exhibe su rica panoplia de exquisitos timbres en Lamento-Haiku.
En el valle de las lágrimas es pieza muy del estilo emotivo y reflexivo de Josep Soler; Barce in lona de Grèbol es una marcha fúnebre; Epitafio: Ramón y desencanto de Calandín se atempera a un impresionismo sui generis, en tanto Susúrrame al oído de Dolores Serrano se nos antoja animadamente stravinskiana. El imaginativo García Demestres trabaja en La vereda del cuco sobre un tema saleroso y un curioso toque schumanniano. Discurso quebrado y solemne ofrece González Acilu en Límites I, seguida de Elegía IV de Teresa Catalán, elaborada sobre un intervalo de tercera. Noche sin luna de Prieto es muy lucida y variada de dinámicas.
Ferrer dibuja en 5432 una especie de canción infantil, Legido, en Lumen, va de la oscuridad a la luz, Rueda, en Impromptu IV RoMa, esboza un aire chopiniano, García Laborda trabaja el ostinato en la debussyana In Memoriam, Carme Fernández Vidal se muestra delicuescente en Sons de dol. Cruz de Castro establece distancias con Treno, enmarcada entre toques a rebato y vertebrada sobre fustigantes repeticiones. En Recuerdo Durán Loriga parte de una figura de cuatro notas y Pérez Maseda plasma una dramática pintura en RB. Del Puerto nos divierte con su muy breve y fulgurante Apunte de invierno, de ecos impresionistas, y, por fin, García Abril muyetra un aire nostálgico y un curso fluyente en su Homenaje.
Fernández Magdaleno estuvo seguro de digitación, preciso de ataque, calibrado de dinámicas y variado de expresión; como procedía.