sábado, 19 de junio de 2010

Las pequeñas memorias

No se sabe todo, nunca se sabrá todo, pero hay horas en que somos capaces de creer que sí, tal vez porque en ese momento nada más nos podría caber en el alma, en la conciencia, en la mente, comoquiera que se llame eso que nos va haciendo más o menos humanos. Miro desde lo más alto del ribazo la corriente que apenas se mueve, el agua casi plomiza, y absurdamente imagino que todo volvería a ser lo que fue si en ella pudiese volver a zambullir mi desnudez de la infancia, si pudiese retomar en las manos que tengo hoy la larga y húmeda vara o los sonoros remos de antaño, e impeler, sobre la lisa piel del agua, el barco rústico que condujo hasta la frontera del sueño a un cierto ser que fui y que dejé encallado en algún lugar del tiempo.

3 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Saramago en estilo puro. Un texto que describe el estilo y la personalidad del autor.

Saludos.

aquileana dijo...

La literatura esencial, la que nunca perece , la que conforma un legado a las generaciones futuras... Homenaje al maestro Saramago de pie;

Aquileana :)

http://aquileana.wordpress.com/2008/11/29/jose-saramago-las-pequenas-memorias/

Talleres Villalbín dijo...

Maravilloso texto. Gracias, Diego, por compartirlo con todos.