lunes, 15 de junio de 2009

Chez Borges


Jorge-Luis Borges se ha convertido en la imagen del lector, aumentada, paradójicamente, por su ceguera, que le da un extraordinario valor simbólico.
Además de su madre, hubo muchas personas que leyeron a Borges. Entre 1964 y 1968, Alberto Manguel fue uno de los que disfrutaron de ese privilegio. Una experiencia narrada en Chez Borges, título traducido al castellano por el menos expresivo de Con Borges.
Manguel relata las horas pasadas junto al escritor, describe cómo era su biblioteca personal -mucho menor de lo que pudiera imaginarse en quien veía el Paraíso "bajo la especie de una biblioteca"- y múltiples detalles de su vida cotidiana, interesantes y reveladores de una personalidad completamente fascinante.

3 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Como argentina siempre tengo la sensación de que a Borges se lo considera más en el exterior que en su propio país.

Yo, que leo bastante, nunca leí nada escrito por él pero sé que vendrá un momento especial cuando sus libros "me llamen". Por ahora sigo esperando mientras leo, por ejemplo, tu libro.

Anónimo dijo...

En Borge se cierra un universo fantástico e inquietante. Su literatura, como el tema de alguno de sus cuentos, es un gigantesco laberinto donde los pasillos lo componen el propio lenguaje. Es algo maravilloso el poder disfrutar de cada uno de sus textos, de cada una de sus líneas, de cada una de sus palabras puestas de una forma que nunca es casual. Gracias Diego por la referencia de este libro que de la mano de Alberto Manguel será todo un placer leer. Un abrazo. Miguel

Lizardo dijo...

Hola Maestro:
Le devuelvo la visita con gran placer de conocer su amena bitácora: tan vívida y cercana. Justo he leído la biografía de Borges por Williamson, editada por Seix Barral: enormísimo libro, pero más grande por el biografiado.
Me complace enviarle un saludo fraterno desde Lima, Perú.