martes, 4 de septiembre de 2007

Adanismo

Lo que se ha dado en llamar adanismo no es más que desconocimiento histórico. Algunos compositores me han mostrado, como hallazgos personales, procedimientos utilizados por Leoninus o Perotinus en la Edad Media. La falta de interés histórico en muchos artistas va unida a la asunción de lo subjetivo como único elemento determinante en el autor, que origina una extraña legitimidad en virtud de la paternidad de la obra. Pero se olvida que la diferencia está en cómo se utiliza el material. Claude Debussy tomó, en ocasiones, procedimientos característicos de la Edad Media, sin que tengan nada que ver los resultados. Aún es más claro en los usos estructurales de las formas. Por ejemplo, las fugas de Johann Sebastian Bach y las fugas de Josep Soler responden, en lo básico, a la misma estructura, pero difieren en su estética de manera indiscutible. Tampoco Olivier Messiaen pensaba que estaba descubriendo en su Quatuor pour la fin du temps los usos isorrítmicos e isomélicos, que eran para él un medio y no una finalidad de inventar un patrón formal.
La enseñanza debería hacer imposible la existencia del adanismo. Pero actualmente no es así. No hay duda de que es uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos, aunque con pocas esperanzas, si observamos el papel de la filosofía, el latín o el griego en los actuales planes de estudio.

5 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Comentario absolutamente acertado. Sucede en todos los ámbitos de la cultura. De vez en cuando surge alguien que parece innovarlo todo y así se le aclama: no es más que ignorancia o plagio. La intertextualidad es una de las claves del postmodernismo. No tiene nada malo, sino todo lo contrario, porque supone un diálogo con toda la cultura anterior desde una mirada actual. Lógico. Lo malo es que siempre surge quien cree descubrir la rueda en cada una de sus acciones. Y quien lo aplaude sin más. Ambos, culpables de ignorancia.
No quiero extenderme: en las muestras originarias del adanismo, al adán siempre le acompañaba un cicerone que le mostraba la vida. Estos de ahora no se dejan.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Por eso la frase de Beethoven (de Beethoven, ¿verdad?) que decía aquello de deseo conocer las reglas para encontrar el mejor modo de infringirlas (no entrecomillo porque no la recuerdo bien) es más actual ahora que cuando fue dicha.
Un abrazo

Bronwyn dijo...

Descubrí este verano el blog y me parece muy bueno, lo seguiré leyendo.

En cuanto a esta entrada, quizá el gran problema del arte occidental en el último siglo (principalmente9 sea el buscar la "originalidad" a toda costa, al precio que sea..., con los consiguientes resultados.

Diego Fernández Magdaleno dijo...

De Beethoven, sí. La traducción que yo tengo dice literalmente: "Deseo conocer las reglas para encontrar el mejor camino de infringirlas".
Besos,
Diego

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Bronwyn: muchas gracias por tu comentario y por la intención de seguir leyendo este blog.
Abrazos,
Diego